PRÓLOGO

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Dicen que, cuando una persona está a punto de perder aquello que más ama, toda su vida pasa frente a sus ojos. Nunca creí en esas palabras...hasta ese día....

El campo de batalla estaba cubierto por humo, polvo y el eco de incontables explosiones. Los gritos de los heridos se mezclaban con el sonido del acero y del chakra chocando una y otra vez. Habíamos luchado durante días, entregándolo todo, convencidos de que aún existía una oportunidad de vencer y entonces ocurrió. Madara Uchiha había conseguido reunir a las nueve bestias con cola. Sentí cómo el mundo se detenía, vi el cuerpo de Naruto caer desde lo alto, inmóvil. Mi respiración se cortó y  Gaara reaccionó antes que cualquiera, atrapándolo con su arena para evitar que se estrellara contra el suelo. Apenas aterrizó, todos corrimos hacia él.

No recuerdo haber sentido el dolor de mis heridas.

No recuerdo el cansancio.

Solo recuerdo correr.


—¡NARUTO!...


Caí de rodillas junto a él.

Su piel estaba fría.

Su respiración era tan débil que apenas podía percibirse.

Mis manos comenzaron a emitir chakra médico casi por instinto. No era una especialista como Lady Tsunade o Sakura, pero tenía que hacer algo. Cualquier cosa...


—Despierta... por favor...


El chakra desaparecía tan rápido como lo entregaba.

No era suficiente.

Nunca lo fue.

Escuché pasos apresurados detrás de mí.


—Ino... —la voz de Lady Tsunade sonó firme, aunque escondía preocupación—. Ya basta. No tienes suficiente chakra. Si continúas, pondrás tu vida en peligro.


Negué con la cabeza.

No podía detenerme.

No después de todo lo que habíamos vivido.

No después de todas las promesas que nos hicimos.


—Ino... —escuché ahora a Sakura.


Mis manos temblaban.

—Oye... —susurré mientras sostenía la mano de Naruto—. Dijiste que regresarías... Dijiste que nunca me dejarías sola...


No respondió.

El silencio fue más doloroso que cualquier herida.


—Ino, haz caso a Lady Tsunade.


La voz de Shikamaru sonó distante, como si proviniera de otro mundo.

No.

Ellos no podían entenderlo.

Nadie podía.

Porque nadie conocía nuestro secreto.

Sentí que el miedo me consumía.

Por primera vez desde que comenzó la guerra... tuve miedo de verdad.

Y entonces las palabras escaparon de mis labios antes de que pudiera detenerlas.


—¡NO VOY A DEJAR QUE MUERA EL HOMBRE QUE AMO!


El mundo quedó en silencio....

Las miradas se clavaron sobre mí....

Podía sentir la sorpresa de mis compañeros...

La incredulidad, las preguntas pero ya no importaba. Durante años protegimos ese secreto. Durante años escondimos nuestras sonrisas, nuestras despedidas y nuestras promesas. Si ese era el precio por intentar salvarlo...lo aceptaba. Sakura se arrodilló frente a mí y tomó mi lugar con delicadeza.


—Lo traeré de vuelta.


La miré unos segundos.

Asentí.

Confiaba en ella.

Gaara elevó una plataforma de arena y se marchó junto a Sakura y Naruto. Mis ojos siguieron aquella nube hasta que desapareció entre el caos de la batalla.

Llevé una mano a mi pecho. Allí donde aún podía sentir el calor de la última vez que Naruto sostuvo mi mano. El Raikage ordenó reorganizar las filas. Todos volvieron a prepararse para seguir luchando.

Yo también.

Pero mi mente ya no estaba en el campo de batalla.

Había regresado mucho tiempo atrás.

A una época en la que solo era una kunoichi orgullosa...

...y él era el muchacho más ruidoso, impredecible y terco de toda la Aldea de la Hoja.

Jamás imaginé que ese chico terminaría convirtiéndose en el dueño de mi corazón.

Y, sin embargo...

Así comenzó nuestra historia....


FIN DEL PRÓLOGO

Hola quiero hacer un tipo de historia diferente, espero que les guste y no se olviden de comentar.

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