Durante muchísimo tiempo me he sentido atrapada dentro de mí misma, encerrada en mis propios miedos y barreras, negándome a vivir experiencias o a salir de mi zona solo por precaución... cuando quizás cada una de esas oportunidades habría sido justo lo que necesitaba para ir dejando atrás toda esta mierda que me ha pesado tanto.
Las malas experiencias que he vivido con cuidadoras han dejado una huella muy profunda en mí; tanto, que terminé metiendo a todas ellas en un mismo saco, sin hacer excepciones. Tal vez no sea lo más justo, tal vez alguien me diga que estoy equivocada... pero para mí es la única forma que he encontrado de cuidarme, de poner un límite y protegerme a mí misma de volver a salir lastimada. Es mi escudo, nada más.
Y hoy, por fin, rompo un poco esa rutina: saldré con Sofía, esa niña maravillosa y descarada, esa pequeña bola de energía y de insultos cariñosos que siempre logra sacarme una sonrisa incluso cuando no tengo ganas. Iré también con sus papás: personas a las que todavía no conozco en absoluto, pero que ella me presentará hoy. La verdad, es una situación graciosa si se piensa bien... digamos que esto será lo más cerca que voy a estar, por ahora, de tener una relación estable, bonita y sin complicaciones ¡JAJAJAJA! Y me parece perfecto tal cual es.
No sé muy bien qué versión sacar hoy. Tenía pensado ir como Nayomi: toda seria, de pocas palabras y vestida de negro de arriba abajo... ¿o mejor ir de Mishka, toda bullosa, una bola de energía nuclear y con el humor de un oso hambriento? La verdad es que no me decido.
De ropa ya no tengo duda, al menos: me pongo mis pantalones anchos con estampado de Koda, un top negro, la chaqueta café, unas botas militares negras y, obvio, no salgo sin mi mochila de Tierra de Osos.
Y Oreo está de acuerdo con el atuendo, ¿verdad que sí, Oreo? Miro a mi peluche de oso panda y él me devuelve la mirada fija, como si estuviera juzgando que me equivoqué de elección.
-No me mires así, estoy bien -le digo mientras me pongo de perfil para modelar-. Su cara parece ponerse aún más de desaprobación y no puedo evitar reírme.
-Bueno, adiós señor juzgón... ¡ja!
Quedamos de vernos en un café cerquita al parque del centro, es un sitio mucho más tranquilo. Al menos sí tomaron en cuenta que odio los lugares llenos de gente, así que eso me deja más tranquila.
En fin... ¡deseenme suerte, amigos!
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ENTRE PLUMAS Y MIEL
FanfictionPara los capítulos sin final, las promesas que el tiempo dejó inconclusas y las estrellas que jamás tuvieron la oportunidad de brillar juntas.
