Capítulo 1

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Primera cacería en los muelles

Está lloviendo.

Por supuesto que está lloviendo.

Porque aparentemente las criaturas sobrenaturales de esta ciudad tienen un acuerdo secreto con las tormentas y nadie me avisó.

La ciudad es una mancha de neón y oscuridad bajo la lluvia.

Los muelles brillan por la humedad.

Los contenedores parecen fantasmas gigantes alineados junto al río.

Y todo está demasiado silencioso.

Demasiado.

He aprendido muchas cosas trabajando para el Consejo.

Cómo rastrear ferales.

Cómo usar una espada.

Cómo identificar mentiras.

Cómo llenar formularios ridículamente largos después de una misión.

Pero una de las lecciones más importantes es esta:

Cuando un lugar se siente demasiado tranquilo, algo horrible está a punto de pasar.

O Nico está a punto de decir algo estúpido.

A veces son las dos cosas.

Estoy agachada en el borde de un techo observando el Almacén 17.

La estructura se alza frente a nosotros como una enorme boca abierta.

Las puertas están abiertas.

Esperando.

Invitando.

Exactamente el tipo de invitación que una persona inteligente rechazaría.

Lamentablemente para mí, mi trabajo consiste en aceptar ese tipo de invitaciones.

La espada en mi mano vibra suavemente.

Caliente contra mi piel.

Siempre hace eso cuando algo malo está cerca.

Como una alarma.

Una advertencia.

Un sistema de seguridad extremadamente eficiente que llevo años ignorando.

-Equipo Bravo en posición.

La voz de Macarena llega por el comunicador.

Tranquila.

Profesional.

Como si no estuviera enviándonos a una posible trampa.

-Las líneas están despejadas. Es tu movimiento, Carvajal.

A mi lado, Nico cambia de posición.

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