El subsuelo del Inframundo no era un lugar para almas débiles. Allí, donde la luz del sol demoníaco nunca alcanzaba las profundidades, se ocultaban los secretos más oscuros de la nobleza caída. En una de esas cavidades olvidadas, oculta tras capas de hechizos de ilusión y barreras de grado prohibido, se alzaba la instalación conocida solo por unos pocos como "Laboratorio Alfa" de la organización Ouroboros.
Dentro de sus muros de piedra negra reforzada con aleaciones mágicas, el aire olía a metal fundido, azufre y algo más: un hedor dulzón y putrefacto que solo podía provenir de cuerpos que habían dejado de ser útiles. Los pasillos eran laberintos fríos iluminados por cristales luminiscentes de tonos verdosos, cuya luz parpadeante creaba sombras danzantes en las paredes. En cada celdilla, a cada lado de los corredores, se apiñaban jóvenes demonios de clanes menores y, en algunos casos, herederos desaparecidos de casas nobles cuyas familias aún los buscaban.
Pero ninguna de esas celdas contenía al habitante más preciado de Ouroboros.
En lo más profundo de la instalación, en una cámara circular de veinte metros de diámetro, flotaba suspendido en una cápsula de vidrio blindado un niño de no más de diez u once años. Su cuerpo desnudo estaba conectado a decenas de tubos que bombeaban fluidos de colores imposibles: rojo brillante, azul eléctrico, un púrpura casi negro. Líneas de energía recorrían su piel como relámpagos contenidos, marcando un mapa de cicatrices que habían sanado y vuelto a abrirse en incontables ocasiones.
Su cabello, largo y blanco como la nieve más pura, flotaba en el líquido amniótico artificial que llenaba la cápsula. No era un blanco natural, sino el tono de algo que había perdido toda pigmentación por el trauma. Sus rasgos, aunque infantiles, mostraban una angularidad que prometía belleza en la madurez. Pestañas largas descansaban sobre mejillas hundidas, y sus labios, de un morado casi azulado, estaban ligeramente entreabiertos.
Pero lo más llamativo, lo que cualquier ser sensible al poder mágico podía percibir incluso a través de los grosores muros de la cámara, era la presión abrumadora que emanaba de su pequeño cuerpo. Era como si un sol en miniatura hubiera sido aprisionado en carne mortal. El maná que irradiaba superaba con creces el de un demonio de clase alta, y se acercaba peligrosamente a los umbrales de la clase más alta.
Los monitores mágicos colocados alrededor de la cápsula registraban constantemente sus niveles, y las agujas temblaban en la zona roja. El personal de la base, en su mayoría demonios renegados y magos caídos, lo llamaban "Zero". No porque fuera un cero a la izquierda, sino porque era el punto de partida de una nueva era. El comienzo de algo que, según sus creadores, superaría incluso a los dos Súper Demonios más poderosos del Inframundo: Sirzechs Lucifer y Ajuka Beelzebub.
-Estado de la unidad Zero -dijo una voz metálica a través de los altavoces de la cámara.
-Estable. Nivel de saturación mágica en un noventa y siete por ciento. Adaptación genética completa -respondió otro científico, un demonio de mediana edad con gafas de cristal ahumado y batas manchadas de fluidos imposibles-. El cuerpo ha asimilado las mutaciones mejor de lo esperado. Es... perfecto.
-Perfecto -murmuró una tercera voz, esta más grave, cargada de un orgullo enfermizo.
Lord Valtor, el líder de la división de experimentación de Ouroboros, contemplaba la cápsula con ojos brillantes de codicia. Era un demonio de la antigua facción, de esos que añoraban los tiempos de la guerra civil y el caos previo al sistema de clasificación actual. Su cabello negro engominado hacia atrás y su perilla cuidadosamente recortada le daban un aire de respetabilidad falsa, pero sus ojos amarillentos revelaban la bestia que habitaba en su interior.
-Después de trescientos cuarenta fracasos -dijo, acariciando el vidrio de la cápsula-, después de que ciento veinte sujetos murieran en la primera semana y los restantes no pudieran superar la segunda fase... finalmente tenemos un éxito. Zero superará a Sirzechs. Superará a Ajuka. ¡Superará a todos los Súper Demonios juntos!
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DxD: El Demonio Primigenio
FanfictionRescatado de un laboratorio experimental, Zero elimina a su creador. A ges de caer unconsiente, tras despertarse el rey demonio Sirchers le informa que era el último heredero de una casa extinta cuyo deber era repoblarla en el futuro. Poseedor...
