Una noche fresca, despejada, las estrellas brillaban en el cielo y la luna iluminaba todo, las hojas de los árboles caían por el aire, un día perfecto para cualquiera pero para nuestro pelirrojo, era uno de los peores días.
La universidad había dejado demasiada tarea, las clases eran un caos mental, los profesores no cooperan, sus amigos estaban ocupados y no podían salir, había salido de su trabajo de medio tiempo, cansado, sin ganas de nada, con hambre, mal humor y todavía, su departamento quedaba más lejos de lo que Shoyo desearía, un jueves cualquiera, así que por mero cansancio y flojera, entró a una cafetería 24/7.
Ding...~
Sonó la campana, anunciando la llegada de Shoyo.
Entró y se sentó en un lugar libre, una mesa pegada a la pared junto a cuatro sillas, al sentarse agacho la cabeza, su mirada a la madera pulida de la mesa, su cabello naranja cayendo, y sus ojos cansados.
-Buenas noches, ¿qué le gustaría ordenar?---dice una voz serena, tranquila y cansada, Shoyo no levanta la cabeza, solo mira de reojo entre su cabello, se ve al trabajador hasta el pecho, una playera blanca abajo de un delantal rojo que le llegaba arriba de la rodilla, con un bolsillo a la altura de la de la cadera, pantalones sueltos, negros y unas manos delgadas sosteniendo una pequeña libreta y una pluma mordida.
-Un mocha, por favor- dice aún con la cabeza agachada.
Anotó en su libreta rápidamente con la pluma mordida-claro, ¿algo más?--- pregunta.
-Sería todo, gracias-
-En un momento se lo traemos- dijo seco, guardó su libreta, se dio la vuelta y se fue.
Shoyo al fin levantó la vista, su mirada recorrió el lugar, ventanas limpias, pocas personas, razonable para la hora que era, mesas acomodadas y lugar acogedor, un lugar cómodo para estar.
-Su café- dijo la misma voz mientras dejaba un mocha en la mesa.
-Gracias- agradeció su café y levantó la vista hacía el chico, el tiempo se detuvo por un momento, los ojos del chico eran gatunos, color ámbar, con ojeras debajo de ellos pero de todos modos, hermosos, la piel pálida, un pálido perfecto, no para asustar o brillar, el pelo tocaba los hombros, negro pero con puntas amarillas, teñidas, un chongo desordenado, el fleco cayedo por la frente, un mechon cayendo por el lado derecho y ese hermoso lunar justo debajo del ojo.
-Si necesita algo, puede llamarme- dijo el chico con un tono neutral.
-G-gracias- le había salido cortado, nervioso, no tenía más palabras en su mente que no fueran "hermoso", así que callo.
Shoyo vio un segundo de más al chico antes de que este se diera la vuelta, viendo a la altura de el pecho un gafete con el nombre -Kozume- hablo pensando en el nombre, fue casi un susurro que fue escuchado por el teñido.
-¿Hmm?--- dijo en un monosílabo.
-Oh, nada- la voz tembló un poco - solo.... gracias-
-Ya me lo habías dicho-
-Dos veces son mejor que una, ¿no?--- dijo tratando de bromear para disimular sus manos sosteniendo la aza de la taza con más fuerza de la necesaria.
-Supongo- contestó mientras elevaba los hombros un corto tiempo para luego irse del lugar.
Shoyo se quedó en su asiento, mirando como se iba, para distraerse tomo de su café pero no sabía a nada, como a agua, sus manos temblaban al dejar el café en la mesa nuevamente, no soltó la taza, la sostuvo en sus temblorosas manos, el recuerdo de Kozume seguía en su mente, esa voz neutral que hipnotizaba junto a los ojos gatunos que te miraban fijo.
Volteo nuevamente al chico, el cual estaba secando unas tazas detrás de la barra, sin mirar ni hablar con nadie, sus manos se movían con cautela sobre el vidrio y manchas del traste.
-¡KENMA!, deja de mirar al vacío y ayuda con las mesas, la 7 está sucia- gritó el jefe del lugar, Kuroo Tetsuro, al menos así decía su gaffet.
-Kenma- pensó el pelirrojo, -Ese es tu nombre...- se le quedó pegado en el momento en el que lo escucho.
-Tch- chasqueó la lengua para luego dejar su labor e ir a la mesa 7 con un trapo, pasó a lado de Shoyo pero ni lo miro.
-Huele tan bien- pensó al tenerlo tan cerca por unos segundos, un olor parecido a la vainilla.
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Shoyo se levantó de su lugar hacía la caja, justo cuando Kenma estaba en el mostrador.
-¿Solo sería el mocha?--- pregunto viendo hacia la pantalla.
-Si- respondió con un tono de voz más animado que al inicio sin dejar de ver al teñido.
-Bien- acercó la terminal mientras esperaba en silencio a que introdujera su tarjeta.
Shoyo pago, BIP, sonó la terminal, avisando que el pago estaba hecho.
-Gracias por venir- dijo Kenma automáticamente.
Sacó su tarjeta, no había nadie más detrás de él, había tiempo.
-Pareces cansado- dijo Shoyo al teñido.
Kenma detuvo su tecleo y vio a Shoyo sin alejar la mano del teclado, se notaba que no sabía qué decir y hacía todo su esfuerzo por pensar en algo.
-Todos los jueves son así- contesta sin dejar de mirar a Shoyo, su mirada fija, tratando de mantenerla.
-Seh, los jueves son cansados- sostuvo su mochila con una mano y la apretó.
-Mjm-
-Bueno, yo- yo m-me tengo que ir- tartamudeo y señaló con su pulgar la puerta.
Se dio la vuelta, no escuchó ninguna respuesta, así que caminó hacía la puerta, no volteo porque su cara estaba roja, la sintió caliente y no sabía lo que significaba.
¿Por qué me siento así?
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Es uno de mis primero fanifcs que público aquí, espero que les guste y lo disfruten ✨✨
GRACIAS!!
Las imágenes no son de mi propiedad, créditos a su respectivo creador.
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El chico del café / HINAKEN
FanfictionShoyo Hinata, un alumno y trabajador de medio tiempo llega a una cafetería después de un abrumador jueves donde conoce a alguien especial. Kozume Kenma. Un trabajador de la cafetería, un chico bajo de carácter neutral, el cual, es amable si se le da...
