Creí que me equivoqué.
Pero no lo hice, recuerdo que antes de dejarte ir, escribí cientos de veces a tu teléfono, llamé a la casa de tu madre y dije la verdad, aunque ella me escuchó, terminó diciéndome que era una verdadera mala idea, me arrepentí de hacerlo, pues al final, las películas que llevaba para decir que habíamos visto durante todas las noches antes de que encontraras a alguien más no eran suficientes.
Tu madre sabía que estaba ahí por una razón, me dijo que podría haberte convencido antes, porque tú habías mencionado tantas veces que estabas esperando a que volviera del viaje a Londres. No sé cómo decirte lo mucho que lo siento.
Recuerdo moverme junto a tí, cuando aún tomábamos fotos de los lugares a los que íbamos y los guardamos sobre este horrible diario, aquí guardo todas las cartas y canciones que guardaste en los cassettes que compraste en cada álbum que salía de mis artistas favoritos, sé que firmaste todos ellos siendo mi amiga.
Duele recordarlo así.
Jennie me ha dicho que teníamos una conexión, muchas veces, cuando recién salí con ella, la pequeña Minji ya sabía cómo decir: «hola y adiós» le dije que sería valiente y me propuse tomar las riendas y decirte la verdad.
Llevaba tres días sin dormir. Tres días desde que me confirmaste que ibas a ser la esposa de otra. Creí que estaría bien, que vería la luz del día, pero tres días, desde que Jennie me encontró llorando en el sofá de su casa, con Minji mirándome con esos ojos grandes que lo ven todo y que además de eso, le dicen la verdad a mí amiga.
"Tía Rosie, ¿por qué lloras si dices que estás feliz?"
No supe responderle. Porque no estoy feliz. Estoy rota. Pero no puedo decirlo. Ni siquiera supe cómo reaccionar, creo que estaría mal si le dijera a una niña lo que me sucede.
Por eso te lo escribo.
Ayer, en un ataque de rabia y nostalgia, vacié la caja de cartón donde guardo todo lo que me recuerda a ti. Las entradas de cine. Los posavasos de los bares donde nos quedábamos hasta el cierre, y que Joe, nos regaló porque dice que nunca hemos dejado el bar. Tus lentes que juras haber perdido en un bar, pero en realidad se quedaron en mi chaqueta y que nunca tuve el valor de tirar.
Y al final del todo, envuelto en una bolsa de tela azul, estaba esto.
El diario.
No cualquier diario, era tu diario. El que me diste aquel verano, dos años antes de que te fueras, con una nota en la primera página que dice: 'Para que escribas todo lo que no te atreves a decirme.'
Mírame ahora, qué irónico.
Durante dos años lo usé para escribirte cartas que nunca envié. Para imaginar cientos de vidas diferentes donde creí que estaría perfecto adecuarme a todas ellas, para dibujar tus ojos cuando te dormías en mi hombro. Para contar las veces que casi te beso y no lo hice por cobarde.
Todo eso, hasta que simplemente viniste a destruir mis castillos de arena sobre la playa, cómo lo haría cualquier niño, juraste que no lo harías, pero déjame decirte que no fue tu culpa.
Escogí dejar de ver ese diario.
Y luego llegó Sooyoung, lo cerré, lo escondí. Fingí que no existía. Lo guardé en una bóveda en el otro lado de la ciudad porque en casa solo estaban todas tus cosas.
Pero anoche lo abrí. Y empecé a leer todo lo que escribí. Y entendí algo que quizás debería haber entendido hace mucho tiempo.
No soy cobarde, Soy torpe, tan lenta, terca, pero no cobarde, no soy tú.
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Eleven Reasons | Chaesoo
FanfictionQuizá Jisoo va a casarse con la mujer más linda que encontró, pero Rosé no quiere dejar que suceda eso, está tan triste que no puede pensar en nadie más que ella. Pero siendo la madrina, decide que no lo será y además tratará de convencer a Jisoo de...
