Prólogo

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​"Hay una grieta en todo, así es como entra la luz."
—Leonard Cohen


​En la facultad de arquitectura te enseñan a mitigar el riesgo. Te preparan para calcular la resistencia de los materiales, para predecir el impacto del viento, para levantar muros tan perfectos y hermosos que sean capaces de desafiar la gravedad. Te obsesionas con el control. Creas un plano para cada aspecto de tu vida y te convences de que, si sigues las líneas al pie de la letra, nada puede derrumbarse.

​Pero las universidades no tienen una fórmula para medir la imprevisibilidad humana. No hay un software que te advierta cuándo un cuerpo va a colisionar contra el tuyo con la fuerza de un desastre natural.

​Yo creía que la simetría y el orden eran las únicas formas de belleza que valían la pena. Tenía un plano perfecto para mi futuro entre las exigentes paredes de The Bartlett, un diseño impecable donde el caos no tenía espacio.

​​Entonces apareció el favorito de Stamford Bridge.

​Él no pedía permiso, no seguía estructuras y no le importaba el orden de mis cimientos. Llegó dispuesto a recordarme que las construcciones más rígidas son las primeras en quebrarse ante la presión. Y que, a veces, la única forma de saber de qué estás hecha es permitir que alguien rompa tus esquemas y ver qué queda en pie después de la tormenta.

​Porque en un mundo lleno de fachadas impecables y estructuras de papel, descubrí que lo real... lo real no compite.

~•~

Royal
Lo real no compite

Royal: Lo real no compite Stories to obsess over. Discover now