PRIMERA PARTE

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Freen llevaba dos años enamorada de Jonas. Dos años de ser su mejor amiga en la universidad de Bangkok. De reírle todos los chistes, de ayudarle con sus proyectos de cine, de fingir que no se le rompía algo cuando él le contaba de cada chica que le gustaba.

- Es que me muero por Mila, - le dijo Jonas una tarde, mientras comían pad thai en un puesto de Chatuchak. - Es perfecta, Freen y me dijo que si. Hoy me va a invitar al cine, lo siento.

Freen sonrió y le acomodó el pelo. - Te ves increíble hoy. Mila es una idiota si no se da cuenta.- Se tragó el vidrio molido de siempre. Porque eso era ella para Jonas: el plan B emocional, la hermana, la simple amiga.

Lo acompañó toda la noche por mensaje mientras él tenía su cita. - ¿Y? ¿Y? ¿Te besó?, tecleaba ella desde su cuarto, con una foto de Jonas de fondo de pantalla.

- Sí, contestó él a las 2 am. - Freen, creo que estoy enamorado."

Esa noche Freen lloró hasta quedarse sin aire. Pero al día siguiente le llevó café a Jonas y le preguntó cada detalle, como la buena amiga que era.

El problema fue Becky.

Becky era la roomie de Freen. De Chiang Mai, sonrisa de sol, y una forma de mirar a Freen que la hacía sentir desnuda. Becky le trenzaba el pelo sin preguntar. Le guardaba el último mango sticky rice. Se reía de sus chistes malos. Y cuando Freen llegaba destruida por culpa de Jonas, Becky no decía nada. Solo le ponía una película tailandesa triste y le apretaba la mano, eso así las amigas.

-¿Por qué pierdes el tiempo con Jonas?, le preguntó Becky una noche de tormenta, mientras la luz se iba en todo el edificio. "Él nunca te va a ver así. Y tú... tú te estás apagando."

Freen se zafó. - Tú no entiendes. Es mi mejor amigo. Lo amo."

-¿Lo amas o amas la idea de que algún día te ame?, susurró Becky en la oscuridad.

Freen no contestó. Porque Becky tenía razón y eso dolía más.

Todo se rompió el día del festival de Loy Krathong. Jonas le presentó a Mila oficialmente. Estaban felices, brillando, tomados de la mano. Le pidieron a Freen que les tomara una foto junto al río Chao Phraya. Ella lo hizo. Con la sonrisa más falsa de su vida.

Esa noche, al volver al departamento , Becky no estaba. Solo había una nota en la mesa, junto a un krathong chiquito con una flor que Freen le había dicho que le gustaba.

- Me salió una beca a Vancouver. Me voy en 3 días. No podía verte con él otra vez. Yo sí te veía, Freen. Desde el primer día. Pero no voy a rogar por un lugar en tu vida cuando tú misma no sabes que lo tienes vacío. Cuídate. - B.

A Freen se le derrumbó el mundo. Corrió al cuarto de Becky. Vacío. El closet, vacío. El olor a ella, todavía en la almohada.

Y ahí entendió. Entendió con un golpe que le quitó el aire. Todo el tiempo que pasó llorando por Jonas, Becky la estaba viendo a ella. Todo el tiempo que pasó deseando que Jonas la eligiera, ya había alguien que la elegía todos los días en silencio. En el mango que le guardaba. En la mano que le apretaba. En la forma en que decía su nombre. Siempre estaba ella.

Corrió al aeropuerto de Suvarnabhumi. Tres días después. Demasiado tarde. El vuelo a Canadá ya había salido hace 6 horas.

Se sentó en el suelo de la terminal, en medio de Tailandia, mientras su mejor amigo estaba enamorado de otra y la chica de la que ella estaba enamorada sin saberlo, estaba empezando una nueva vida a 13,000 km.

Jonas la encontró ahí. Le había marcado Becky desde Canadá. - Eres idiota, Freen, - le dijo, sentándose a su lado. - La tenías enfrente. Y yo también fui idiota por usarte de paño de lágrimas tanto tiempo. Lo siento."

Freen miró los aviones despegar. - ¿Qué hago ahora?.

- Llorar, dijo Jonas. - Y luego, vivir. Porque Becky se fue para que tú te dieras cuenta. Y yo creo que ya te diste cuenta."

Esa noche, Freen lanzó su propio krathong al río. No pidió un deseo. Pidió perdón. A Becky, por no verla. Y a ella misma, por amar a quien no debía.

Fin de la primera parte

KRATHONGS ROTOSWhere stories live. Discover now