La muerte… era un concepto curioso.
Para la mayoría, significaba el final,para otros, un descanso,pero para Sōsuke Aize era simplemente una transición y un nuevo comienzo.
No hubo dolor,ni hubo juicio.
Solo un instante de vacío… y luego...
Respiración.
Aizen abrió los ojos,el aire llenó sus pulmones de golpe, forzando un reflejo que no había experimentado en mucho tiempo, su cuerpo tembló levemente.
—…Así que esto es… —susurró.
Se incorporó lentamente.
Un cuerpo pequeño. Frágil,inmaduro era un niño.
No era una transferencia de conciencia ni era una invocación.
Era…
—Reencarnación.
Sus ojos, aún infantiles, reflejaban una claridad impropia de su edad.
Su última memoria pertenecía a Aizen Sōsuke,su caída, su derrota… su aparente final.
Y sin embargo…
—He regresado.
El niño creció en Orario en silencioso,observador.
Siempre un paso por delante a la edad de diez años, ya había comprendido lo básico de ese nuevo mundo,a los doce… lo había diseccionado.
Y ahora, a sus catorce años, caminaba por las calles de Orario.
La supiesta ciudad de los dioses.
—Un sistema fascinante —pensó Aizen mientras avanzaba entre la multitud.
Personas bendecidas por dioses un poder cuantificable y un crecimiento medible.
—Una evolución artificial.
Sus ojos recorrieron el entorno con calma.
—Es limitada… pero útil.
Fue en un callejón silencioso donde ocurrió.
Aizen se detuvo sintio una sensación… familiar,no pertenecía a este mundo y no era magia era algo que él ya conocia era...
—Reiatsu.
Frente a él, como si siempre hubiera estado ahí, reposaba su zanpakuto negra, impecable y como siempre perfecta.
Sus dedos la tocaron y el mundo… se distorsionó por un instante.
—…Kyōka Suigetsu.
No había duda era su Zanpakutō no sabia si había renacido con él… o quizás lo había encontrado de nuevo.
—Interesante
Aizen cerró los ojos brevemente aunque su poder estaba restringido, la conexión era real.
—Entonces no estoy tan limitado y esto lo hace más facil
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Y eso lo hace aún más interesante.
Derrepente en el callejón entro un joven.
—¿Estás bien?
Aizen giró su mirada era un joven de cabello blanco lo observaba con cierta preocupación era Bell Cranel.
Aizen lo analizó en un instante su lenguaje corporal era muy abierto y era de emociones transparentes.
—Ingenuo—pensó
Pero había algo más.
—Tiene un potencial… fuera de lo común me hace recuerdo a Ichigo—pensó.
—Estoy bien —respondió Aizen con calma— Solo estaba pensando.
Bell sonrió.
—Eso es bueno… creo —dijo torpemente—¿Eres un aventurero?
—Aún no.
—Entonces deberías unirte a una Familia —añadió con entusiasmo—. Los dioses te dan una Falna y puedes hacerte más fuerte.
Dioses...una palabra que no provocó reverencia… sino interés.
—¿Ellos otorgan el poder?
—¡Sí! —asintió Bell—Sin ellos, no podrías crecer como aventurero.
Aizen guardó silencio unos segundos.
—Ya veo.
Mientras caminaban juntos, Bell hablaba sin parar,sobre el Dungeon,sobre su sueño de ser un héroe y sobre su diosa.
Aizen escuchaba,pero su mente trabajaba.
—Tienen una dependencia absoluta de entidades superiores… —pensó—Un sistema donde el crecimiento es controlado externamente.
Sus ojos se entrecerraron ligeramente.
—Una jaula elegante.
Levantó la mirada hacia el cielo.
—Dioses…
No sentía odio,ni sentía respeto.
Solo…curiosidad.
—¡Aquí es! —dijo Bell.
Una pequeña iglesia apareció frente a ellos.
El hogar de Hestia y Aizen observó el lugar era modesto,Limitado y sobretodo controlable era "perfecto" por ahora.
—Creo que comenzaré aquí —dijo con una sonrisa suave.
Bell pareció aliviado.
—¡Genial! ¡Seguro que Hestia-sama estará feliz!
Aizen dio un paso adelante,pero en su mentw todo ya estaba en movimiento.
El sistema,los Dioses y la dungeon.
Todo sería analizado,todo sería entendido yeventualmente seria superado.
Mientras cruzaba la puerta, Aizen pensó:
“Si este mundo depende de dioses para evolucionar…”
Sus ojos brillaron tenuemente.
“…entonces crearé una evolución que no los necesite.”
Fin
