Capítulo Uno

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Su jadear era pesado. Le costaba mantener una posición sobre el suelo rocoso, incluso levantarse para poder recargar la espalda en la pared de la cueva también era imposible. Su delgada mano se posó en su busto, en su emblema autobot ya casi desvanecerse por el paso del tiempo y el no poder tener un adecuado mantenimiento. Sus ópticos azules miraron la luz que entraba por la cueva, a lo lejos podía verse el valle y el pasto moverse debido al viento que soplaba arrastrando lo que hubiese a su paso.

Las nubes se movían de manera lenta, blancas y espumosas haciendo juego con el cielo celeste. Un lugar demasiado tranquilo ubicado en una dimensión alterna a la que conocemos debido a que en ese planeta Tierra no existían humanos. Quizás, esa era la razón por la que el mundo se veía tan tranquilo y hasta la madre naturaleza lo agradecía. Se le denominó Gaia.

Otro espasmo, ella gimió haciendo un leve eco dentro de la cueva. Dolía, pero también ardía, el momento estaba llegando y era incapaz de seguir soportándolo, su cuerpo temblaba por las oleadas de dolor que iban en aumento con el pasar del tiempo, estaba sola y no sabía si la ayuda tardaría en llegar. No había nadie más cerca, no había médico, no había una sola alma que pudiese tomar su mano para acabar con el miedo.

La spark junto a la suya seguía latiendo, golpeando su pecho una y otra vez, buscando una manera de salir. Deseaba un cuerpo y darle vida. Quería vivir y explorar por su cuenta, ya no quería estar en el cuerpo de su creadora.

Se abrazó a sí misma recostándose de lado, la oscuridad lograba opacar apenas un poco su armadura café con detalles dorados y plateados. Pensando que de esa manera el dolor acabaría. Apagó sus ópticos celestes, similares al bello cielo que adornaba el mundo cuando era de día. Gimió pero en ningún momento se maldijo, sólo necesitaba apenas unos segundos.

-Caelum.-

Encendió sus ópticos de zafiro pero apenas y podía moverse. Entonces, el miedo se esfumó apenas un poco, su vista se alzó para ver al que le llamaba. Lo reconocía, el timbre de voz pero, de alguna manera, pensaba que era una alucinación. Por supuesto que no lo era, Caelum, él está ahí; arrepentido de lo que dijo sobre deshacerse del problema.

-Lio...-

En un agonizante dolor pudo verlo tal majestuoso siempre había sido, colores blancos, rojos, amarillos y azules destacaban en su cuerpo

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En un agonizante dolor pudo verlo tal majestuoso siempre había sido, colores blancos, rojos, amarillos y azules destacaban en su cuerpo. Sus ópticos amarillos estaban tan serios, como si no sintieran el mínimo remordimiento por lo que Caelum estaba pasando. Ella volvió a intentar levantarse, esta vez, el mech le ayudó tomándola del costado y su brazo para que ella se apoyara. Aquel dolor era inimaginable.

Pero no había para palabras.

Ambos debían de comenzar la labor de parto antes de que el tiempo siguiera pasando y el dolor fuera en aumento. Primero se sentó el maximal, recargando su espalda en la pared, Caelum se sentó entre sus piernas, recargando su espalda en su ancho pecho. Al lado derecho de ambos estaba una protoforma, lista para ser el receptor del cachorro. Caelum gimió bajo, el golpe en su busto seguía doliendo de manera intensa.

-Calma, vamos a hacerlo juntos-reconfortó el mech. Caelum asintió. 

Caelum era pequeña en comparación a Lio Convoy, era reconfortante tenerlo en eso momentos de angustia pero sabía que pronto se vería todo acabado cuando ambos (madre e hijo) estuviesen bien. No podía pensar a futuro, ahora el cuerpo le solicitaba que tuviese su mente ahí, en el presente. Por Primus, no podía quitarse ese miedo, no podía dejar de pensar en lo doloroso que era, mucho menos cuando anhelaba que aquello desapareciera. Estaba asustada, casi temblando. Para añadir la cereza al pastel, era creadora primeriza.

-Escucha, sweet spark, va a doler pero necesito hacerlo. Trata de no moverte mucho, lo haré lo más rápido posible.-Lio exclamó para que ella lograse escucharlo.-Te abriré el pecho y sacaré la spark, será rápido.- 

Gruñó por el inmenso dolor que le causaría y se puso manos a la obra. Su mano derecha arqueó sus dedos. Se escuchó el agudo salir de las garras que iniciarían la cirugía. Y ella cerró sus ópticos esperando el momento en que sus sistemas gritarían debido al dolor. Lio presionó en su pecho haciendo una franja que dejara salir a la spark, como era de esperarse, Caleum tembló debido al intenso dolor de ser herida y se mordió los labios para que no escapara ningún grito. El calor seguía lastimándola de tal manera que pensaba que su pecho se derretiría en cualquier momento. El energon fluía de su pecho, formando ramificaciones que bajaban por su abdomen aún en contracción. 

El mech volvió a usar sus garras y, esta vez, las introdujo dentro de su pecho para poder extraer la pequeña spark. Aquello ya había sido mucho, Caelum gritó debido al dolor punzante y que se sentía como si quisiera atravesar su pecho. Sus dedos se hundieron en las piernas arqueadas del Convoy y hecho la cabeza atrás, probablemente, pensando que de esa manera lograría mitigaría la sensación de malestar. Para nada se sentía como la interfaz, aquello era más ruin, más doloroso y no había ni una pizca de placer. Lio sintió que la spark más pequeña revoloteaba en sus garras así que la sacó de Caelum y la dejó dentro de la pequeña protoforma. Ella sentía que descansaba después de tanta presión en su cuerpo, sin embargo, el trabajo aún no estaba completo.

La autobot se desmayó desplomando su cuerpo en el pecho de Lio, el maximal la miró y la tomó delicadamente del rastro sacudiendo levemente pero ella no parecía reaccionar. Con cuidado, la recostó en el suelo y gateó hasta la protoforma esperando el resultado de la pequeña spark. Fueron segundos, los más lentos que se pudo imaginar, como si los segundo se hubiesen transformado en minutos. Y esperó...

Espero...

Hasta que la pequeña spark brilló cuan estrella en el espacio. Su pecho se cerró haciendo que comenzara una transformación. Lio lo observó como el cachorro adquiría un color amarillento con detalles cafés, similares a Caelum. Sin embargo, el parecido era muy notorio a Lio Convoy. No había duda alguna de que era creación suya, lo intrigante era en sus ópticos que éstos eran tan rojos como la luna sangrienta que ocurría cada cierto tiempo. 

Al maximal se le sacudió la spark al ver al cachorro, el llanto retumbó en la cueva haciendo que lo tomara entre sus brazos.

Tomó a Caelum también y se las ingenió para poder ir hasta la nave y revisar que los signos de ambos estuviesen en buen estado.

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Pude recuperar alguno que otro de mis fics, iré posteándolos jsjsjs

Gracias por leer 🐺

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