....Brindamos. Yo bebí. El vino estaba bueno, pero me supo a poco. Quería más. Quería emborracharme. Quería dejar de pensar.
Me alejé del grupo y me dejé caer en uno de los sillones blancos. Me quedé mirando el cielo, las estrellas, la ciudad.
Entonces Eda se sentó a mi lado con su copa y en la otra mano traía la botella.
— ¿Has estado bien estos últimos días? — me preguntó, con esa voz dulce que siempre pone.
La miré y sonreí. Pensando en la clase de traición que le estaba haciendo a mi propia hermana. Besando a su novio. Dejando que él me tocara. Deseándolo como nunca había deseado a nadie.
— Yo siempre estoy bien — dije, con la voz más firme de lo que me sentía—. Y siempre estaré bien.
— Lo sé — respondió Eda, y su sonrisa era tan genuina —. Pero como tu hermana mayor, me preocupo como tú te preocupas por mí.
Resoplé. Siempre pensaban que la mayor era yo. Yo nací con don de aparentar la edad que no tengo.
— Solo eres mayor que yo dos años. Y yo siempre he parecido la mayor.
Eda se quedó callada un segundo. Me miró. Y luego sonrió otra vez, como si hubiera ganado algo que yo no alcanzaba a ver.
— Lo sé — dijo.
Se levantó, dejó la botella de vino a mi lado, y se fue con los chicos.
Me quedé sola. Mirando cómo Eda se pegaba a Alessandro, cómo le agarraba el brazo, cómo él se inclinaba y le daba un beso en la cabeza. Un beso suave que aparentaba ser cariñoso.
Y algo dentro de mi parecia romperse. Se que yo fui la que lo alejo de mi, se que yo marque un límite, se que soy bipolar, pero lo que no se es porque me molesta verlo con otra.
No sé si era rabia. No sé si era celos. No sé si era el vino que empezaba a hacerme efecto. Pero sentí un ardor en el pecho que me quemaba por dentro. Quería gritar. Quería levantarme y decirle a Eda que se apartara de él, que era mío, que lo había besado, que él me había tocado delante de ella.
Pero no podía. Porque yo misma había dicho que no podíamos seguir. Porque mis decisiones impulsivas me habían llevado a decirle que se detuviera, y ahora me estaba arrepintiendo, y lo peor de todo era que ya no podía volver atrás.
Agarre la botella de vino y me la pegué. Bebí directamente del cuello, sintiendo el vino resbalar por mi garganta. Bebí y bebí hasta que la botella estuvo casi vacía.
El mundo empezó a girar. Pero de una forma agradable. Como si todo estuviera envuelto en algodón. Como si nada importara.
Me levanté, tambaleandome y casi me caigo. Me agarré al sillón para no irme al suelo. Me reí. Una carcajada alta, estúpida.
Patrick me miró con el ceño fruncido. Alessandro también. Eda también.
Me acerqué a Patrick tambaleándome y entre risas bese a Patrick.
Lo besé con todas mis fuerzas, con rabia, con despecho, con ganas de olvidar. Patrick se quedó tieso un segundo, sorprendido, pero luego me devolvió el beso. Me agarró la cintura. Me apretó contra él.
Cuando me separé, estaba riendo.
— Bailemos — le dije—. Pon música.
Intenté quitarle el teléfono del bolsillo, pero Patrick me agarró la muñeca con fuerza.
— Mi teléfono es muy importante, Eva — dijo, con una seriedad que me hizo reír más.
— Qué aburrido eres.
Entonces Alessandro sacó el suyo y me lo tendió sin decir una palabra.
— Puedes buscar lo que quieras — dijo y con una sonrisa lo agarre.
Abrí YouTube. Busqué la primera canción que se me vino a la cabeza. Dangerous Woman de Ariana Grande. La puse. El ritmo empezó a sonar por los altavoces del teléfono.
— ¡Me encanta esta canción! — grité, levantando los brazos—. ¡Bailen!
Empecé a moverme sola al principio. La música me recorría el cuerpo.
Patrick no se movía. Me miraba con una mezcla de vergüenza.
— Estás haciendo el ridículo, Eva — me susurró al oído cuando me acerqué a él.
— Vete a la mierda — le respondí, riéndome—. Aburrido.
Eda agarró a Alessandro y empezaron a mecerse juntos. Él la miraba, pero no la veía. Sus ojos estaban en mí.
— ¡Cambiemos de pareja! — grité—. Patrick es muy aburrido.
Alessandro se soltó de Eda antes de que ella pudiera decir algo. Se acercó a mí. Yo me acerqué a él. Y de repente estábamos bailando juntos, pegados, sus manos en mi cintura, las mías en sus hombros.
— Qué buen truco para acercarte a mí — me susurró al oído, con una sonrisa en los labios.
Arqueé una ceja. Moví las caderas lentamente, rozándole el entre piernas.
— Si te quisiera cerca de mí, no tendría que hacer ningún truco — le dije, con la voz más baja de lo que pretendía—. Recuerda que te tengo enviciado.
Alessandro apretó los dedos en mi cadera. Me acercó más a el. Sentí su calor, su olor, su respiración en mi cuello.
— No te voy a contradecir — susurró—. Me tienes enviciado. Como yo te tengo a ti.
Esa frase me recorrió la espalda como un escalofrío. Sonreí mordiendo me los labios, mientras mis ojos estaban fijos en sus labios.
Moví las caderas más despacio. Sentí cómo algo se endurecía entre sus piernas y sonreí. Tenía el poder. Siempre lo había tenido.
— Te gusta tentarme.
— Tú representas el pecado y yo soy solo un simple pecador. — respondió mirandome los labios.
Sonreí y sin pensarlo me puse de puntillas y sin medirlo, sin que mi cerebro tuviera tiempo de detenerme lo agarré de la camisa, y pegué mi boca a la suya.
Y lo bese.
Lo besé como si no hubiera un mañana. Como si el mundo entero se hubiera reducido a sus labios y los míos.
Alessandro me devolvió el beso con la misma intensidad. Me agarró la cara con las dos manos y me besó como si fuera a tragarme entera. Abrí la boca. Su lengua encontró la mía. Gemí. No pude evitarlo.
Y entonces alguien me agarró del brazo y me apartó de él con una violencia que me hizo tropezar.
Era Eda.
Eda me miraba con los ojos abiertos, la boca entreabierta, las manos temblando. A su lado, Patrick estaba pálido, con los puños apretados.
— ¿Qué...? — empezó a decir Eda, pero la voz le salió cortada.
Yo solo podía pensar en una cosa entre risas.
Mierda.
— ¿Qué acabo de hacer? — dije riéndome para no pensar. En ese momento mi cabeza comenzó a dar vueltas y el mundo se volvió borroso en cuanto me desmaye.
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Jeje demasiada borrachera. Ok pero Eva arrepentida por su impulsividad es un gran paso a la locura. Es que Eva nunca se arrepiente de nada y xds o sea ustedes me entienden.... Bueno bueno obviamente está muy claro que Eva tiene un problema psicológico Alessandro lo explico en los siguientes capítulos se sabrá más de el tema, pero por ahora GRITO DE LOCURA por ese BESO... AHHHHH. Bueno calmemonos. Solo les pido que voten y comenten cariños no pido más jeje. Nos leemos luego. 😍😍🔥🔥🔥🔥
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Prohibida Tentación
RomanceEva Russel no perdona una traición. Cuando descubre a su novio en la cama con otra, lo echa a patadas junto a su amante desnuda. Esa noche, con el corazón herido y sin un lugar adonde ir, decide refugiarse en un hotel de lujo... y seducir al primer...
