Capítulo LIV.

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Mis queridxs lectorxs:

ANTES DE NADA, QUIERO ANUNCIAR MI NUEVO LIBRO: OSAKA BOYS.

SI OS GUSTAN LOS ASIÁTICOS, LOS PANDILLEROS, LO TÓXICO, LO LINDO Y LO HOTTIE, PÁSATE POR ELLA.
HOY SUBIRÉ EL PRÓLOGO Y EL CAPÍTULO 1.

***LO SUBIRÉ EN UNA HORA O ASÍ, PORQUE ESTOY TERMINANDO EL PRIMER CAPÍTULO***

ESPERO QUE OS GUSTE!!!

*Volviendo a Crónicas...

YA SÓLO QUEDAN 6 CAPÍTULOS ༎ຶ⁠‿⁠༎ຶ

Siento la espera, pero ya lo he explicado en una story de IG.
Quien no lo tenga es: @anonysama

Agradecería que dejarais vuestro voto y algún que otro comentario que expresaran qué os parece todo lo que está pasando. PORQUE SE ESTÁ LIANDO.

Ahora sí. Os dejo leer :)

ANONY.

El segundo cuervo cruzó la grieta, seguido del tercero y el cuarto... Y entonces lo comprendí; no iban a romper la ciudad, iban a forzarnos a defenderla desde dentro.

Mi pulsera ardió con un latido irregular, como si me suplicara que tomara una decisión, así que no dudé.

—Aquí no —murmuré entre dientes, pero lo suficientemente alto para que Ray me escuchase—. No dentro de Bluestone —alcé la mirada hacia la grieta—. Si los dejamos avanzar, lucharemos entre nuestras casas y familias.

Entonces, un nuevo chillido rasgó el cielo. Las sombras se acumulaban tras la herida de la barrera. Demasiadas.

—Abriremos la barrera solo en un punto —ordené de inmediato con una voz alta y clara para que todos pudieran oírme.

Simus me miró algo tenso.

—Blake, si la abres...

—No la abriré del todo —le interrumpí—. Solo lo suficiente para que podamos hacerles retroceder. Que salgan los grupos de combate. Nadie más —me giré hacia los jinetes—. Ignisdom irá primero. Necesito que empujéis la línea lejos de la muralla.

Nada más Vikeran me respondió con un asentimiento de cabeza, empezó a dar órdenes a sus hombres mientras los caballos caballos relinchaban, inquietos.

—Simus —continué sin mirarle— Tus alumnos y tú permaneceréis al frente con Ray y conmigo.

—Sí, señor —dio un golpe con la mano hecha un puño en su pecho. Gesto que me hizo sonreír de lado y Ray soltar una suave carcajada por tal fidelidad.

Y por última vez, miré al cuarto grupo. A los frascos, a las vendas... A las mujeres y niños que no se habían movido ni un paso.

—Vosotros no crucéis la barrera —dije con firmeza—. Pase lo que pase —clavé mis ojos en los de la persona más joven que había en el grupo: Mío, el primo de Simus.

—No lo haremos —contestó con una voz débil, pero una mirada llena de determinación.

—Así se habla —di una caricia en su pelo y les dediqué una sonrisa a las muchachas que había visto más de una vez en clase de Dara.

Normalmente me miraban con timidez, pero aquella noche lo hicieron con confianza y, sobre todo, esperanzas de que todo terminara bien.

Nada más me di la vuelta, Ray se colocó a mi lado. Su mano buscó la mía y yo le ayudé a que la encontrase.

CRÓNICAS DE UN HECHICEROWhere stories live. Discover now