CAPÍTULO 1

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La base de Eggman estaba reforzada con máquinas de combate y misiles más de lo habitual. El doctor estaba a punto de lograr una de sus mayores hazañas hasta ahora y no permitiría que el erizo azul lo detuviera.

Las alarmas del exterior se encendieron al detectar movimiento: era Sonic el Erizo, corriendo a toda velocidad y esquivando los ataques de los robots y los incontables explosivos. Con su rapidez, no había máquina que pudiera frenarlo. A lo lejos, el rugido del motor del Tornado X, el avión de Tails, anunció que Amy y el joven zorro venían en su ayuda.

—¡Sonic! —gritó Amy desde el avión, arrojando hacia el erizo un anillo brillante.

Sonic lo tomó con precisión quirúrgica, cargando un *Spin Dash* que derribó a dos robots de un golpe, permitiéndole entrar en la base de Eggman sin problemas. El Tornado voló por unos momentos más sobre los alrededores antes de ser alcanzado por los disparos de las defensas aéreas de Eggman. Tails perdió el control de la nave de inmediato.

—¡Rayos! ¡Perdemos altitud! —Tails trataba de estabilizar el avión lo mejor posible para lograr un aterrizaje de emergencia, pero no notó que se dirigían directamente hacia una enorme roca.

—¡Tails, cuidado! —exclamó Amy ante el inminente choque. No había nada que hacer; iban a toda velocidad hacia el impacto.

Por suerte, Knuckles apareció justo a tiempo, destruyendo la roca con sus puños y logrando que el Tornado tuviera un aterrizaje seguro.
—¿Knuckles? ¡Gracias! —Tails salió del asiento suspirando de alivio mientras observaba el desastre de la batalla que se libraba en la base.

Knuckles, con los brazos cruzados y su característica falta de tacto, preguntó de manera brusca:
—¿Y ahora qué planea Eggman?
Amy se acercó a su lado y los tres miraron juntos hacia la fortaleza.
—No puede ser nada bueno —comentó ella con seriedad.

Adentro, la seguridad y los láseres no eran rivales para la velocidad de Sonic. El erizo llegó justo a la sala principal, donde Eggman tenía como rehenes a Cream y Queso dentro de una cápsula de cristal.

—Bien, doctor, se acabó la fiesta —dijo Sonic con su actitud confiada, decidido a detener el plan, fuera cual fuera. Cream y Queso se iluminaron de alegría al verlo.

—Oh, no, Sonic... La fiesta apenas comienza —Eggman puso su mano cerca de un botón rojo amenazante—. Con solo presionar este botón, haré que suceda el Control Caos.

Sonic saltó hacia él para detenerlo, pero un fuerte golpe de cola lo mandó volando hacia uno de los muros de metal. Sonic atravesó la pared, pero se reincorporó rápidamente.

—Stinger... ya habías tardado en aparecer —dijo, colocándose en posición de combate.

—¡Destruye a ese erizo, Stinger! —ordenó Eggman a la escorpión.

Ella se lanzó sobre él de inmediato, siguiendo el ritmo del rápido erizo.
—Creo que te estás volviendo lento, erizo —se burló Stinger mientras atacaba con su aguijón varias veces, tratando de acertar un golpe.

—¿Lento? ¡Jamás! —Sonic aumentó su velocidad, esquivando cada estocada.
Sin embargo, en el calor de la pelea, se acercaron demasiado al panel principal del detonador. En un mal movimiento, Stinger perforó los controles con su cola por accidente. Las chispas comenzaron a llover y la máquina se activó sola. De repente, una luz cegadora se expandió por todo el cuartel y los alrededores. Todos los que estaban cerca fueron cubiertos por ese resplandor blanco...

Los acontecimientos posteriores —Sonic siendo rescatado por el niño Chris, el rescate de Cream y el reencuentro con Tails— ocurrieron tal como se conocen. Mientras tanto, en su nueva base, Eggman revisaba sus radares. Los patrones eran diferentes; ya no estaban en su mundo, sino en uno completamente distinto.

Chasing ChaosWhere stories live. Discover now