Advertencia:un poco de contenido explícito.
Hoy no había sido un buen día para Marce. Se levantó tarde, no le gustó el outfit que eligió apurada, literalmente un desastre para lo ordenada que es siempre.
Pero para Pascual todo su día fue perfecto. Al sonar su alarma se levantó de muy buen humor, comió su gran desayuno, usó la ropa que tanto le gusta y salió a hacer sus responsabilidades en la bodega de papas.
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Ya estaba por salir de la oficina. Era demasiado tarde y estaba agotada; lo único que necesitaba era llegar a su casa, ponerse un piyama e irse a dormir, pero alguien tenía unos planes muy distintos.
Escondido detrás de la puerta estaba Pascual, esperando que su reina saliera de aquella oficina que a él tanto le aburría. Escuchó cómo ella resoplaba cansada al agarrar su bolso y se dirigía con pasos rápidos hacia la salida. Al ver cómo recién daba un paso, se preparó para asustarla sin estar enterado del humor que tenía.
P: picándole las costillas con los dedos —¡bu!— dijo con un grito y empezando a reírse, pero su rostro cambió; no se esperaba la cachetada que le plantó Marcela en la mejilla derecha.
Sobando su cara —uyyy, doctora, no sabía que cuando se enojaba golpeaba.
M: enojada porque la asustó y también porque le arde la mano —pero a usted qué le pasa, bobo, no ve que me asustó.
P: aún con dolor pero riéndose a carcajadas —sí, yo veo que se asustó y con mucha fuerza.
Marce, por primera vez en aquel oscuro día, sonrió por la gracia que le causaba la situación.
Le vio el cachete con una marca rosada y no sabía qué hacer; le daba mucha pena haberle golpeado con todas sus fuerzas, pero de verdad se asustó mucho, pensaba que estaba sola.
M: suavizando su tono a uno más tierno —ayy, perdón, papero— le acarició el golpe y le dio un beso tronado.
P: no se le salía la cara de asombro que tenía en ese momento ¿lo besó? —si yo me enteraba antes que cada vez que me golpeara me iba a dar un beso, ya estaría todo moretoneado.
Ella se rió, olvidando lo mal que la pasó. Ese hombre tenía el poder de hacerla feliz en menos de un minuto; era tan divertido, carismático, tan tierno que le robaba una sonrisa en muy poco tiempo.
P: con un tono seductor que la vuelve loca —¿será que la señora Marcela Valencia me acepta una cena en mi humilde hogar?
M: simulando pensar —mmm, no lo sé, déjeme pensarlo… yo creo que no tengo nada que hacer, así que le voy a aceptar su “humilde” invitación.
Este le ofreció el brazo a la dama, el cual gustosamente fue aceptado para dirigirse hacia la casa del papero.
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Llegando a la casa...
M: —cuando usted dijo humilde, ¿a qué tipo de humildad se refería, Pascual? Porque su casa es todo menos esa palabra— dijo una Marcela sorprendida al ver la casa humilde de tres pisos.
P: —el humilde aquí soy yo, y yo soy el que hace este lugar un hogar, así que para mí sí es mi lugar humilde.
Bueno, señorita preciosa, espéreme ahí juiciosa, que yo le doy la media vuelta a la camioneta para poder abrirle la puerta y ofrecerle mi mano para que baje con la atención que se merece una reina como usted—. Esas palabras causaron un leve sonrojo en Marce.
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One Shors Ysblf
FanfictionCortos sobre distintas parejitas reales y sobre otras no reales. 😀 Van estar personajes de ysblf y ysblflhc. ✨✨✨ Los personajes no son míos.
