DONDE EMPIEZA LO PROHIBIDO

12 1 0
                                        

Capítulo 1

El aula estaba demasiado silenciosa, no era un silencio normal… era uno pesado, incómodo, como si cada estudiante estuviera conteniendo la respiración y la razón tenía nombre y apellido.

Era el profesor Choi San.

🌱: Si no entienden algo tan básico… entonces no deberían estar aquí —su voz cortó el aire sin esfuerzo.
Apretaste el bolígrafo con fuerza entre los dedos, San era arrogante, frío, impecable. Y lo peor es que es … peligrosamente atractivo. Desde el primer día, parecía haberte elegido como su blanco.

🌱: T/n —dijo sin siquiera mirarte—, ¿vas a responder o solo viniste a ocupar espacio?

Algunas risas bajas se escucharon, sentiste el calor subirte al rostro de nerviosismo, pero no bajaste la mirada.

✨: Estoy pensando, profesor —respondiste, firme.

Esa fue la primera vez que te miró directamente y algo cambió, no fue evidente para nadie más… pero tú lo sentiste fue una pausa, un segundo más largo de lo normal quizá fue una chispa.

🌱: Entonces piensa más rápido —replicó, pero su tono ya no era completamente cruel… era algo más.

Algo que no supiste descifrar en ese momento, los días siguientes fueron peores o tal vez mejores dependía de cómo quisieras verlo siempre encontraba la forma de corregirte frente a todos de exigirte más, de acercarse demasiado a ti cuando revisaba tus apuntes era demasiada su cercanía que podías percibir su aroma, escuchar su voz baja y su respiración casi rozando tu oído cuando decía….

🌱: Puedes hacerlo mejor… sé que puedes.

Y odiabas que tuviera razón, odiabas que te importara lo que decía.

Una tarde, después de clase, estabas sola en el aula terminando un trabajo.
🌱: Sigues aquí.
No necesitabas voltear para saber que era él, lo reconocías al instante.
✨: Sí, así es ya que como siempre trata de encontrarme un error.
Dio pasos, lentos y firmes hacia ti, se detuvo a tu lado.
🌱: Pensé que te rendirías antes.

Alzaste la mirada, por un instante.

✨: No soy de las que se rinden fácil, profesor y mucho menos con personas como usted.

Hubo una pausa silenciosa, otra de esas miradas, pero esta vez más intensa, más peligrosa.

San se inclinó ligeramente sobre tu escritorio, lo suficiente para invadir tu espacio… pero sin tocarte.
🌱: Eso… —murmuró— podría ser un problema.
Tu corazón comenzó a latir demasiado rápido.
✨: ¿Para quién?

Por primera vez… sonrió, pero no era una sonrisa amable era algo más oscuro, más íntimo.

🌱: Para los dos —murmuro en tu oído —.

Y en ese momento lo entendiste esto no era solo tensión tampoco era solo odio. Era algo que apenas comenzaba…Y que ninguno de los dos iba a poder detener.

NOTAS AL MARGEN DE UN DESEO Stories to obsess over. Discover now