Contrato de Convocatoria | One Shot

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La aldea de los demonios carmesí era uno de los lugares más insólitos en el reino de Belzerg, lo cual era decir mucho, viendo que en otros lados hay lechugas voladoras. Eso era en parte por sus habitantes, que eran amantes del drama y la teatralidad en todo lo que hacen, hasta para pedir un simple pan, sobre todo en su gran poder al todos saber magia de alto nivel, entre ellos 2 que destacaban más que otros. Una era Megumin, una chica con la meta de aprender magia explosiva que vuelve a su usuario en un cañón de cristal; la otra era Yunyun, la más cuerda al tener sentido común igual al resto del reino. En estos momentos, la segunda estaba caminando por los pasillos de la academia de la aldea.

—Si consigues un familiar, Megumin tiene uno; como son rivales, tiene sentido que tengas uno tú —mencionó Funifura mientras veía a la demonio carmesí más tímida del clan.

—No sé, los familiares es algo de ella, no quiero ser una molestia —aclaró Yunyun un tanto tímida.

—Como rivales es normal que compitan en todo, incluso en familiares —respondió Dodonko siendo amable.

Yunyun lo pensó un poco antes de asentir con determinación. Luego, salió corriendo a la biblioteca, esperando encontrar algo que le ayudara. Sus 2 amigas solo la vieron ir. Antes de que ella hiciera su invocación, consideró que era una invocación poderosa. Sería una historia genial si lo hizo sola, aunque les gustaría ir para ser parte de eso; pensaron que sería más genial así para dar dramatismo a su rivalidad con Megumin.

Pasaron las horas; la aprendiz de maga no era capaz de encontrar algo que le resultara interesante. Todas las invocaciones eran muy destructivas o eran para destruir una aldea, así que descartó la idea de encontrar algo en la biblioteca. Salió decepcionada; ella deseaba un familiar adorable como el de su rival. No se rindió; aprovechando que tenía día libre, al día siguiente fue por toda su aldea tratando de encontrar algo con poco éxito. Eso fue al menos hasta que recordó que el familiar de Megumin fue encontrado en el bosque; cambió su rumbo a ese lugar.

—Veamos... ¿dónde será un buen lugar para buscar? —reflexionó antes de seguir caminando por el bosque por lugares que conocía.

Con eso en mente, paso casi toda la mañana visitando zonas y explorando, hasta que tropezó con una rama y cayó al suelo. El golpe trajo la atención de otra persona que fue nada más ni nada menos que la escritora del clan Arue.

—¿Por qué estás en el suelo? —cuestionó con su mirada que ansiaba un relato épico.

—Estoy buscando un familiar que sea tan lindo como Kuro; como Megumin encontró el suyo en el bosque, estuve buscando en el bosque —explicó rápidamente antes de pararse, algo sonrojada por la vergüenza.

—¿Estás buscando en zonas donde ya conoces? —cuestionó con una expresión de confusión.

La hija del líder del clan se puso roja antes de desviar la mirada apenada.

—Yunyun, si quieres encontrar algo, busca donde no conoces —sugirió antes de darse la vuelta para ver a un insecto que peleaba con otro, mientras sacaba una libreta y comenzaba a describir la historia de una manera bastante exagerada.

Dejando a su compañera hacer sus cosas, Yunyun siguió adelante a una zona poco explorada por el clan, ya que era muy pacífica y aburrida para el estándar de los demonios carmesí. Era un prado relativamente pequeño, nada destacable; un río pasaba, el agua era muy cristalina. Para la estudiante era bastante bonito; no era un familiar, pero sentía tranquilidad. Su búsqueda se detuvo cuando observó que en el fondo del lago se observaba una esfera azul. Curiosa por este hecho, aprovechando que la profundidad era casi nula, logró tomar el objeto antes de que este brillara, viendo cómo un pequeño altar se formó cerca del árbol más grande del prado. No lo pensó mucho; fue a inspeccionar el altar. Era una construcción de una madera que parecía muy sólida, con símbolos que dejaban ver hojas, nubes, niebla, roca y arena, también números que iban desde el 1 al 9, sumando que había pequeños sapos dibujados, con zorros, otros 8 animales o combinaciones en algunos casos. También vio unos símbolos raros que parecían representaciones del agua, fuego, rayo, tierra y aire, para finalizar en medio de todo estaba un pequeño cojín rojo en forma de remolino o espiral con pergamino que tenía escrito "contrato de invocación de los kitsune".

Familiar Kitsune | One ShotStories to obsess over. Discover now