Era una tarde suave de verano. La brisa golpeaba a Hyunjin con calma, casi acariciando el cabello azabache.
En la Dinastía Hwang, era normal este tipo de rituales ancestrales.
— Hyunjin, querido. — llamó su madrastra.— La ceremonia está por comenzar. Ve a pedir a los Dioses por tu mandato... y por un buen matrimonio.
Hyunjin suspiró bajo.
Siempre le pareció tonta esa tradición. Miles de jóvenes nobles
venían a una prueba absurda para definir a la futura Emperatriz. Solo diez tenían el honor de pasar a ser parte del Consorte Imperial, donde esperaban, ser elegidos por el Heredero y casarse.
Básicamente era un Harem lleno de esperanzas falsas. Siempre se escogía una al azar y si tenías suerte lograbas ser Emperatriz y darle uno o dos hijos al Emperador. Y claro, si lograbas que él te diera el honor de tener al futuro Heredero o Heredera.
Hyunjin siempre sintió molestia por el Harem. Él mismo desconocía la identidad de su verdadera madre, y se abstenía a llamar a la Emperatriz como figura materna.
Despues de todo, era mejor eso a que recordar que él era un error —por desgracia, el primero—, y debía tomar el trono sin oportunidad de negación.
— Si, madre. — se acercó a la gran piedra tallada. Sus ancestros estaban ahí.
Hwang Baek-Hyun.
Emperador desde 1360-1392.
Su padre le contaba como él dio inicio al gran Imperio Hwang. Cuando tan solo tenían un sector pequeño con no más de 200 habitantes.
El fue el comienzo.
Su mirada se dirigió a la parte más baja de la piedra. Casí al final.
Hwang Hyun-Woo.
Emperador desde 1832-1868.
Su tataratatarabuelo.
Un hombre que gobernó con solo 17 años, luego de una guerra que asesinó a quien, se suponía, sería el Heredero; Hwang Ji-Ho.
Dió una última mirada a su padre.
Hwang Hyun-Sung.
"Queridos Dioses, Queridos ancestros. Me inclino ante vosotros, implorando que puedan guiarme por el buen camino al ser coronado como Emperador. Juro por mi honor mantener el imperio y cumplir con mis deberes hacia el pueblo.
Suplico también, que me guiéis en la elección de una buena Emperatriz para acompañarme en mi camino y brindarme hijos para continuar el linaje Hwang.
Bajo vuestra mirada. Juro dar lo mejor de mí, cumplir con mis deberes y mantener el honor de nuestra Dinastía."
Levantó la cabeza, agradeciendo en un susurro. Se levantó haciendo una reverencia completa a aquellos que yacían en el descanso eterno.
— Lo harás bien. Un Emperador por sobretodo, debe mantener la cabeza en alto y permitirse mejorar cada día. ¿No es así?
— Lo es, padre.
— Mañana será la bienvenida a las y los nobles que participarán de la prueba. Has sido bastante solicitado, querido hijo. Es un orgullo saber que tantas doncellas están disponibles para servirte. — la mujer le acarició el brazo. Ella era joven, tenía treinta y siete años apenas, y ya dejaría el puesto de Emperatriz luego de estar por doce años. Su padre ya lucía viejo, con arrugas no muy marcadas y una mirada cansada. Lo tuvo a los treinta y dos años, ya era de notar su edad.— Debes verte impecable. quién sabe, quizá hoy conozcas a tu futura emperatriz.
— Así es, madre. No los decepcionaré. Si me disculpan, debo ir a atender unos asuntos.
Hyunjin se alejó a paso rápido.
Claro que quería ser Emperador, él lo anhelaba desde los dieciséis años, cuando supo que estaría a cargo dentro de un tiempo.
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The Beautifull Oath. | HyunLix.
FanfictionEn un imperio donde el deber vale más que el corazón, Felix carga con una promesa que no puede romper. Hyunjin, heredero del trono, no busca una delicada princesita... sino a alguien capaz de sostener el peso de la corona junto a él. Pero algunos ju...
