El pequeño apartamento era el reflejo de la personalidad de su dueño.
El sol de la tarde se filtraba por la ventana, iluminando una taza de café a medio terminar y un ejemplar doblado de The Playtime Gazette. Benjamin, vestido con ropa cómoda, sostenía el teléfono contra su oreja con el hombro mientras ordenaba unos recibos en su escritorio.
-¿Y bien? ¿Lanzaste el anzuelo en esa fábrica de juguetes? -La voz de su amigo llegó distorsionada por la estática, cargada de una curiosidad impaciente.
-Sí. Me enteré de que hay vacantes en la administración de almacenes -respondió Benjamin con su habitual calma.
Con la mano libre, alisó el periódico sobre la mesa. El titular principal, acompañado de una foto a todo color de la muñeca Poppy sonriendo.
-¿Administración de almacén? -Su amigo soltó una carcajada incrédula-. Ben, por favor. Pasaste años quemándote las pestañas en la universidad para obtener ese título con honores, ¿y ahora quieres contar cajas de cartón en un sótano? Es un desperdicio.
-Es lo que quiero, Mateo -replicó Benjamin sin molestarse por el comentario de su amigo.
No buscaba prestigio ni las presiones de la alta dirección que requería su título universitario.
Aunque es algo contradictorio.
La mayoría de las personas se gradúan para tener trabajos estables e importantes y así ganar dinero.
Pero él deseaba lo contrario. Quería un trabajo simple, un horario fijo y el silencio reconfortante de un empleo que no requiera socializar.
Mateo volvió a hablar.
-¿Pero en una fábrica de juguetes? -Hubo una pausa significativa en la línea-. No me digas que es por eso... ¿Aún no puedes olvidarlos, verdad?
Benjamin guardó silencio al instante. Su mano, que había estado a punto de pasar la página del periódico, se detuvo en seco.
Al otro lado del teléfono, Mateo pareció arrepentirse de inmediato de haber cruzado la línea.
-Oye, olvídalo. Mal chiste -suspiró Mateo, tratando de recuperar el ritmo de la charla-. Mira el lado bueno: seguro te darán juguetes de regalo. Mis hijos me están volviendo loco con esos muñecos. Si consigues el puesto, serás su tío favorito.
Benjamin parpadeó y recuperó la compostura con la facilidad de quien está acostumbrado a guardar sus emociones bajo llave. Una pequeña sonrisa, esta vez real, asomó en su rostro.
-¡Cuenta con ello! Si me dan descuentos, serán para tus hijos.
-¡Asegúrate de conseguirlo, entonces! -se despidió Mateo antes de colgar.
Benjamin sintió una oleada de alivio.
No tenía dudas de que obtendría el puesto. Playtime Co era una fábrica inmensa y con tantas vacantes en logística, era improbable que no lo contrataran.
Solo tenía que ir, entregar su currículum y empezar a organizar cajas.
-Está sobrecalificado.
-¿Perdón?
Benjamin tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no dejar que su mandíbula cayera. Toda la seguridad que había sentido el día anterior se evaporó en un segundo.
Estaba sentado en una oficina aséptica, de paredes blancas y frías, frente a una reclutadora que ni siquiera tenía emociones.
La mujer, vestida con un uniforme gris impecable con el logo de Playtime Co, mantenía la vista fija en la pantalla de su computadora.
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Solo Son Niños [Fanfic]
FanfictionBenjamin solicitó trabajo para una vacante disponible como administrador de almacenes de una fábrica de juguetes. Sin embargo, en el momento de la entrevista le dieron un trabajo más adecuado para él como un cuidador en la nueva guardería VIP. Aunq...
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