Alas del cielo y fuego del infierno

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En lo más alto del cielo, donde las nubes parecían mares blancos y la luz brillaba eternamente, vivían los ángeles.

Entre ellos estaba Izuku Midoriya.

Era un ángel de cabello verde suave, ojos verdes brillantes y unas grandes alas blancas que relucían con la luz del cielo. Todos lo conocían por su enorme bondad.

Ese día estaba entrenando con sus amigos.

—¡Midoriya! —dijo Tenya Iida moviendo los brazos con energía—. ¡Debes mantener una postura correcta al volar!

—¡Lo intento, Iida! —respondió Deku riendo nerviosamente.

Ochaco Uraraka flotaba cerca de ellos.

—Midoriya siempre se preocupa demasiado —dijo con una sonrisa.

Tsuyu Asui añadió tranquilamente:

—Pero eso lo hace buen ángel... ribbit.

A lo lejos, Shoto Todoroki observaba en silencio.

Pero lo que nadie sabía... era que Deku guardaba un secreto enorme.

Todas las noches desaparecía.

El encuentro secreto

En un lugar escondido entre el cielo y el infierno existía un valle oscuro donde las nubes se mezclaban con humo rojo.

Ahí esperaba alguien.

Un demonio.

Era Katsuki Bakugo.

Cabello rubio desordenado.

Ojos rojos intensos.

Grandes alas negras.

Y pequeños cuernos oscuros en su cabeza.

—Tch... ya tardaste, nerd —gruñó Bakugo cruzado de brazos.

Deku aterrizó frente a él.

—¡Lo siento! Iida casi se da cuenta de que me iba.

Bakugo rodó los ojos.

—Tus amigos ángeles son demasiado intensos.

Deku sonrió suavemente.

—Y tus amigos demonios tampoco son tranquilos.

En ese momento aparecieron cerca Mina Ashido, Eijiro Kirishima, Denki Kaminari, Hanta Sero y Kyoka Jiro.

Mina sonrió con picardía.

—Ohhhh, Bakugo está otra vez con su ángel.

Bakugo gruñó.

—¡Cállate, Mina!

Kirishima rió.

—¡Esto sí es poco masculino pero romántico!

Deku se puso rojo.

Pero aun así... no se alejaba de Bakugo.

Porque, aunque era peligroso...

Se amaban.

El momento que cambió todo

Esa noche, el cielo estaba lleno de estrellas.

Deku y Bakugo estaban sentados sobre una roca entre las nubes oscuras.

—Oye... —murmuró Bakugo mirando el cielo—. ¿Alguna vez te arrepientes?

—¿De qué?

—De esto... —respondió señalándolos a los dos—. Un ángel y un demonio.

EL HEREDERO DEL CIELO Y EL INFIERNOStories to obsess over. Discover now