Capítulo 35.

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Durante toda la siguiente semana, el intento de ser "profesionales" se había convertido en un gran reto para Hoseok y Taehyung.

Era como si la conexión que tenían se iba incrementando conforme pasaban los días. Porque, a pesar de haber estado juntos todo el fin de semana en el departamento del alfa, la sensación, de querer estar al lado del otro, no se había saciado; más bien, se había profundizado.

Y ambos le gustaba estar así de unidos. Había algo nuevo latiendo entre ellos, algo distinto a lo que habían sentido antes.

Ni qué decir de sus lobos. Ellos no entendían de límites ni de "profesionalismo". Solo reconocían la cercanía, el calor, la presencia del otro... y estaban más que satisfechos de tenerla tan cerca.

Pero el lunes llegó y ambos, apenas, tuvieron tiempo de procesar el cambio brusco del silencio cómodo que tenían en el departamento, del roce fácil y cotidiano, a los pasillos llenos, al murmullo constante de estudiantes y puertas abriéndose y cerrándose sin descanso. Y, sobretodo, la triste tarea de estar separados por muchas horas.

Como siempre, la rutina de ellos era llegar a las siete de la mañana. El estacionamiento aún estaba casi vacío cuando les dio la bienvenida. El alfa apagó el motor, pero ninguno de los dos parecía tener la intención de bajar del auto.

—No quiero —murmuró el omega, en un tono casi infantil cuando dejó caer la cabeza contra el respaldo. Soltó un suspiro bajo, como si ya sintiera el peso de las horas que tenía por delante.

Hoseok soltó una pequeña risa nasal, apoyando la mano sobre el volante antes de girarse ligeramente hacia él.

—Yo tampoco, cariño. Pero sabes cuál es nuestro compromiso con la directora.

—Lo sé, pero créeme que me acostumbre a estar todo el rato a tu lado que no me quiero desapegar a ti por nada en el mundo —confesó el omega para luego, sin pensarlo demasiado, estirar su mano y buscar la de Hoseok. No fue un gesto desesperado, ni urgente... fue más bien necesario.

Hoseok entrelazó sus dedos al instante, como si hubiera estado esperando exactamente eso. Luego, con una calma casi deliberada, llevó la mano de Taehyung hacia sus labios y depositó un beso suave sobre sus nudillos. El gesto fue breve... pero desarmó por completo al omega. Él se quedó inmóvil por un segundo, como si el tiempo hubiera tropezado dentro del auto. Una sensación cálida le recorrió el pecho, subiéndole hasta el rostro hasta dejar en sus mejillas un tono carmesí.

Desvió la mirada, incapaz de sostener la de Hoseok, pero sin apartar la mano. Al contrario, sus dedos se aferraron un poco más a los de él.

—Bueno, tengo que bajar —dijo en voz baja, aunque no hizo el menor intento de moverse.

Hoseok soltó una pequeña exhalación, apoyando la frente un segundo contra el respaldo de su asiento, como si también necesitara ese instante extra.

—En sí, ambos debemos bajar —dijo el alfa, pero tampoco se movió de inmediato.

Hubo una pausa más, breve, suspendida... hasta que el leve sonido de una puerta cerrándose a lo lejos los devolvió de golpe a la realidad.

Esta vez, Hoseok fue el primero en reaccionar, ya es hora. Salió del auto, cerrando la puerta con suavidad, y rodeó el vehículo como lo hacía siempre, casi por inercia, casi como un hábito que no necesitaba pensarse.

El alfa abrió la puerta del copiloto y le sonrió, esperándolo. Taehyung dudó apenas un segundo antes de aceptar la invitación y salir, sintiendo como el aire frío de la mañana se colaba de inmediato en el interior del auto, deshaciendo, casi con crueldad, el calor que habían compartido minutos antes.

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⏰ Last updated: 5 days ago ⏰

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