¿Alguna vez no se han sentido suficiente? Pese a que el mundo no tenga expectativas directamente sobre uno, igualmente la cabeza de uno mismo es el más grande crítico que uno tenga. Mi vida no era mala, hasta el día de hoy he tenido unos padres super amorosos y comprensivos que solo desean lo mejor para mí y si me viera ahora al espejo, por supuesto que cargó con el peso de sus expectativas.
Mi nombre es Hyoudou Issei, hijo de Hyoudou Miki e Hyoudou Gorou, como dije dos padres amorosos de clase media que tuvieron muchas dificultades para poder concebir por lo que he sido su único hijo. Tras varios intentos, pudieron tenerme, fui la esperanza y alegría de sus vidas por lo que trabajé tanto para siempre hacerlos orgullosos de mis logros, pero hasta ahora nunca logre nada...
De pequeño hasta primaria pase desapercibido por las demás personas, me costaba demasiado hacer amigos y los poco que tuve los perdí poco a poco siendo que se iban de mi vida quedando cada vez más solo hasta una enorme ansiedad que no sabía que tenía hasta años después se estaba acumulando en mi vida queriendo destacar, no ser una sombra, no ser invisible, hacer lo que sea para que la gente me viera; lentamente mis excelentes calificaciones para enorgullecer a mis padres empezaron a bajar, una gran vagancia se generó en mí queriendo flojear más ya que de que servían excelentes notas si no podía compartirla con nadie más que ellos, siempre estando solo u obligado a trabajar con otros compañeros de clase que solo querían aprovecharse de mí.
Creí que primaria no podía ser peor de lo que ya estaba, atrapado en los recesos en un mundo imaginario de mi propia mente al tiempo que la gente con la que trataba de rodearme fue alejándose cada vez más hasta que a los once años, los conocí a ellos, las dos únicas personas que parecían comprenderme casi del todo.
Matsuda y Motohama eran un dúo singular cuando los conocí, ya se conocían de antes pues habían estudiado en la misma primaria. Cada quién tenía también sus gustos particulares como todos, pero el amor por los videojuegos y anime que otros consideran de friki nos unió bastante. Todo iba bien encaminado con ellos hasta que cumplí trece años y poco a poco, todo fue cayendo en una vorágine para mí siendo que mi amistad me encadenó a la perversión de cierta forma.
Entre mis doce y trece años, las hormonas empezaban a afectar a todo el mundo y siendo tan diferente del resto, no lo noté hasta que hablaban sobre videos de chicas en poca ropa, explorando sus cuerpos y más... Hablan también sobre explorarse a uno mismo; la primera vez dió bastante cosquillas y una sensación rara sobre mí siendo que finalmente no comprendía qué estaba pasando hasta que sucedió... No hay que dar mucho detalle sobre eso, ya que lo comprenden mejor que nadie.
Desde esa vez, le di otra oportunidad a lo que sentí por primera vez, para darle otra... y otra... y otra... y otra vez... Hasta de una sola experiencia pasaron a ser demasiadas mientras ahora compartía esos gustos con mis amigos que en vez de alejarse solo alimentaron más y más esa necesidad de hacerlo, pero a la vez cada oportunidad solo me sentía más solo al observar mi alrededor y empezar a ver cómo la gente alrededor de nosotros poco a poco empezó a tener parejas... Sí novias... fiestas... mientras los demás vivían su vida al máximo, no éramos invitados a fiestas, nuestras salidas eran casi siempre de chicos, las pocas conocidas que teníamos se fueron alejando mucho más mientras la perversión en mis amigos crecía, pero en mí si bien ya había pasado una adicción; el peso de lo que mi corazón y mente cargaban me fue distanciando a otro mundo más.
La soledad, la depresión, la envidia de su alrededor; algo en su corazón había empezado a germinar siendo un odio así mismo y al resto del mundo menos a sus amigos junto a su familia que eran su núcleo sagrado. Una motivación que fracasa a veces, pero seguía ardiendo en el día con diferentes intentos... Béisbol, fútbol, natación todo fracasó por falta de voluntad hasta que empecé a ir al gimnasio. Mi padre tuvo que firmar una orden especial ya que tan solo tenía catorce años, pero seguí adelante, con un instructor personal que me motivaba, los cambios en mi cuerpo, y los deseos profundos de mi corazón empecé a notar cambios.
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La Venganza del Dragón
FanfictionHyoudou Issei no era el típico chico que realmente pensaban el resto de personas. Él mismo cargaba con muchas cicatrices emocionales en su corazón y con ello, la gente se aprovechó de él. Sin embargo, esta no es la típica historia de superación, Is...
