|•Gaslighting•|

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Advertencia ⚠️;

Contiene contenido manipulativo auto lesiones trauma y trastornos mentales como lo son la identidad disociativa combinada con la repetición de relaciones no saludables

Sollozos resonaban por toda la Dollhouse; sollozos de impotencia y dolor, junto con la decepción, llenaban con un eco angustiante cada una de sus paredes decoradas con colores divertidos en gamas rosas.

Lili lovebraids se reclinada contra la pared, temblaba. Sus manos se aferraban a los restos irregulares de sus trenzas, mechones desgarrados que aún colgaban de su cabeza como recuerdos mutilados. El cuero cabelludo abierto supuraba sangre espesa que descendía por su frente, por su cuello, infiltrándose en la tela morada de su vestido.

Su cabello nunca fue “solo cabello”. Bajo esa apariencia dócil se extendía una red viva de músculos finos y nervios hipersensibles, miles de vasos latiendo al unísono, una extensión orgánica de su propio ser. Arrancarlo no era un simple tirón: era desollar una parte consciente de sí misma. Cada fibra desgarrada enviaba pulsos eléctricos de agonía que no terminaban en la piel, sino en algo más profundo de sus nervios.
Fue mi culpa.

Se condenó asi misma. Con un ritmo obsesivo.

Fue mi culpa.

Lo importuné.

Lo decepcioné.

Soy un mal juguete.

Sus dedos volvieron a enredarse en los mechones restantes. Tiró por convicción. El dolor era correcto. Necesario. El castigo era prueba de que aún podía redimirse. Cuando la sangre volvió a brotar, fresca y caliente, una parte de ella sintió alivio.

Su querido prototipo había sido piadoso. Eso debía agradecerlo. Pudo haber sido peor. Mucho peor.

Un sollozo más agudo escapó de su garganta, quebrándose en el aire dulce y artificial de la habitación. Se deslizó más abajo por la pared, dejando una mancha carmesí detrás. Sus uñas rasparon su propio cuero cabelludo, buscando más que arrancar.

Era mala.

Muy mala.
Mala.

Mala.

Ma—
Sus pensamientos se detuvieron de forma repentina.

Escuchó el zumbido de las articulaciones de su querido al moverse, sus grandes patas arácnidas enterrándose en el suelo bajo su propio peso. El ruido se hacía más fuerte a medida que se acercaba.

Su cuerpo empezó a temblar otra vez, presa de un miedo paralizante. Sus manos se aferraron aún más a sus maltrechas trenzas arrancadas.

Venía a castigarla.

Venía a castigarla.

Definitivamente.

Cuando finalmente los pasos se detuvieron frente a su puerta, notó que estaba cerrada. La había cerrado. El Prototipo tocó la puerta para pedir entrar.

—Lili… —escuchó la voz del Prototipo, usando una versión distorsionada de la suya propia—. Déjame…

La voz cambió otra vez, esta vez a la de una niña pequeña:
—Entrar…

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⏰ Last updated: Feb 22 ⏰

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