Prologo-El terco

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Soy Bell Cranel.

Soy talentoso.

Decir lo contrario a eso es mentira. El problema...

—Lo siento, chico, no necesitamos más miembros—

—Te enviamos una carta al gremio—

—No eres lo que buscamos—

—Solo vete, mocoso—

El resto aún no lo entiende, no lo sabe o no me cree, o todas las anteriores.

Lo cual es entendible; después de todo, solo soy un humilde aspirante a aventurero sin familia que creció en el campo.

Incluso mi asesora —porque lo será una vez que obtenga un falna— me mira de forma penosa, como si me fuera a romper por cualquier cosa.

Venga, aún no soy tan fuerte como los viejos héroes, pero tampoco soy tan débil.

—Podrías probar en unos años—

—Primero hazte mínimo una cacería o dos cerca de los bosques élficos—

—No alimentamos bocas de más, niñato—

Aunque lo que realmente me fastidia es que todo se sienta como una entrevista. Se llaman familias, ¿no deberían ser un poco más familiares?

¿Estoy siendo infantil y tonto? Sí, probablemente.

Desde el inicio, después de todo, vine aquí porque con mi talento deseo ser un héroe, proteger a la gente y, quizás, si las cosas salen bien, tener un encuentro con alguien en la mazmorra.

Una maga élfica tímida, una humana determinada a mejorar, una guerrera amazona que me ayude en el cam...

Tch, ¿en qué estoy pensando? Te culpo, abuelo, por mis fantasías.

—Vuelve cuando tengas barba, mocoso de mierda—

—Ya me la afeito porque me crece y no me gusta, a diferencia de tu pelo, que no quiere volver, simio calvo—

—¡CABRÓN!—

Patitas, ¿para qué las quiero?

Orario, a pesar de que llevo días aquí, no me acostumbro a ti ni a todas tus calles.

—¡ESPERA A QUE TE PONGA LAS MANOS ENCIMA!—

Pero agradezco en este momento tus caóticas curvas y callejones, que me permiten escapar del simio calvo a mi espalda.

Aunque, si sigo así, perderé.

Es un aventurero adulto y yo un chico de 14 años sin falna; ¿cómo pienso ganarle en velocidad? Incluso si es nivel 1 y no se ve en forma, es totalmente superior a mí.

¡Chas!

Pero no tengo que ganarle en velocidad. Solo que vea esta bolita de luz en mi dedo. Un truquito sencillo.

—¿Eh?—

—¡IIIIIIIIIIIII!—

—¡MIS OJOS!—

¡CRASH!

¡PLUF!

—¡MI PUESTO!—

El simio calvo debió chocar contra el puesto de ese vendedor de tomates.

Lo siento, señor vendedor, pero su puesto o mi cuerpo, y la verdad prefiero despertar mañana sin moretones.

Igual, un guardia Ganesha obligará al simio calvo a pagar por los daños.

Luego regreso para comprarle algo al vendedor......y quizás no deba volver por estas calles por algún tiempo.

—No sabes en lo que te metes—

—Mira, me sentiría mal si mueres porque te aceptamos—

Las caras se repiten entre condescendencia, pena, indiferencia o burla. Aunque todas con una misma respuesta.

Qué fastidio, ¿por qué nadie quiere darme una oportunidad? El falna da una ventaja total entre mortales; solo en muy raros casos —como yo— pueden acortar esa ventaja.

Después del falna, el resto es tanto talento como esfuerzo y dedicación de cada aventurero... o por lo menos eso decía el abuelo.

—Oye, chico, toma tus cosas y vete. Si no te alcanza para pagar la habitación, mejor guárdalo para poder comer unos días más. Búscate un trabajo y luego sigues buscando familia—

Ahora voy a tener que dormir en la calle y ya casi me he gastado todos los valis... mmm...

Estoy seguro de que alguien me habrá estafado, porque el dinero debió ser suficiente para un mes, creo.

Como sea, estoy aquí por mi propia terquedad y no quiero dormir ni un día en la calle.

Bueno, dejémonos de drama.

Supongo que sí era infantil pensar que alguien simplemente aceptaría a Bell Cranel en su familia porque sí.

Según el abuelo, incluso muchos talentosos terminan muriendo en la mazmorra. Aun así...

La mayoría de esos talentosos son talentosos convencionales; yo no soy tan convencional.

—Incluso si el goblin del primer piso es más fuerte que cualquier mortal normal sin falna...—

No aguantará un buen rayo en la cara o que una bola de fuego lo queme; la magia siempre ha sido algo tramposa.

Sí, sí, sí, no suena tan mal.

Unos diez goblins seguramente me permitirán pagar una habitación por un día más si lo sumamos con lo que aún tengo.

No tengo que ir muy profundo; con quedarme cerca del pasillo del inicio debería ser suficiente.

Incluso si algo sale mal, debe pasar mucha gente por lo que, por descarte, alguien salvará al niño tonto que casi muere por un goblin...

¿Debería hacer eso o simplemente mostrar mi magia para que una familia me abra las puertas y ya?

...Nah, si ya vine aquí con sueños tontos, dejemos que ellos brillen un poco más. Si lo del goblin falla, pues me dejaré de tonterías.

—OYE, TÚ, ESPERA—

—¿Mm?—

¿Uh? Aunque volteé, no había nadie a mi espalda... ¿EN ORARIO SÍ HAY FANTASMAS?

—Abajo—

En automático mi cabeza se mueve a donde dice el fantas... ah, no, espera, es una diosa...

ES UNA DIOSA. Es más bajita que yo, de aspecto juvenil, bastante bonita, con una sonrisa confiada muy grande que resaltaba por sus redondos ojos con brillo azul, su cabello negro lacio era bastante largo cayendo como cascada en su espalda según podía ver por mi altura.

Aunque intentaba evitar a toda costa mirar mucho más abajo, desde mi altura estoy seguro que podría ver mucho en su GRAN escote.....

—Entonces he escuchado que te han rechazado—

¿Eh?

—Qué forma más mala de iniciar una conversación—

Al final, mi capricho infantil fue cumplido.

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Otra vez este maldito pasillo con mi mancha de sangre, eh, oh. Hola tú que leíste hasta aquí. Entonces....

Te gusto?

Alguna opinión o idea?

Si dejarías una estrellita para este intento de escritor? O una indicación para ver si salgo del primer piso?

Ok, nos leemos la próxima.....si es que no muero antes en este piso.

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