Capítulo 19

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CAPÍTULO 19

La maldición de la bruja

Tan solo fue un pequeño momento de lucidez, luego comenzó a delirar, apenas levantó la cabeza, volvió a dejarse caer sobre el sofá. Estaba débil y naturalmente sin fuerzas, por lo que volvió a perder el conocimiento.

Selena y yo decidimos que lo mejor era no hablar para evitar que escuchara en medio de su inconsciencia y pequeños momentos de lucidez algo que no convenía que oyera, al menos no todavía. Me recosté un rato y descansé también, necesitaba cerrar mis ojos y darles descanso a mis piernas, pero apenas logré hacerlo por un par de horas. No podía profundizar en mi sueño, tenía demasiado en la cabeza, demasiadas cosas pendientes que necesitan de mi total atención.

Cordelia seguía sin despertar, ya comenzaba a preocuparme. Me incorporé, ladee la cabeza y me aproximé a ella, seguía en la misma posición que hace unas horas. Le aparté el cabello del rostro y la sacudí un poco.

No despertaba.

No había nadie dentro del refugio. Giada, por las voces y susurros que alcanzaba a escuchar, decidí salir. Solo Jasper y Selena se encontraban afuera, ella sobre una roca con el torso de el en medio de sus piernas el cual rodeaba con las mismas.

—Oh, Malena, has vuelto a la vida, ¿fue agradable el viaje? —comentó Jasper, con una media sonrisa, no parecía haber interrumpido nada, pero eso que acababa de decir cobraba un doble sentido para mí siendo humana, y Selena terminó por darle un codazo en las costillas.

—No le hagas caso, ¿descansaste? —se apresuro a preguntar en cuanto descendió de la roca.

—Un poco, ¿y los demás?

—Will y Dylan fueron a dar una vuelta, y Rowan se fue hace un momento, pero no sé dónde.

—¿Y Van?

—Dijo que tenía algo pendiente, pero nadie sabe qué o dónde lo resolvería —Jasper se encogió de hombros.

—Necesito hablar con él.

—¿Puedo saber sobre qué? —la mirada de Selena se iluminó.

—No es personal, pero es algo que quisiera tratar solo con él, espero no te ofendas.

—Ahh, con que después de todo sí hay cositas personales que tratar entre ustedes —soltó Jasper, Selena volvió a darle un codazo a su novio, él regresó a verla con complicidad.

—Ignóralo, y ¿sabes qué? Ustedes tienen mucho de qué hablar sin interrupciones imprudentes, ve derecho por ese camino entre los árboles de tronco violeta, al final encontrarás un pequeño riachuelo, él irá ahí por algo de agua para ti antes de volver. No está lejos acudiremos si sucede algo, fuera de eso puedes esperarlo con calma.

—Gracias, Selena.

—Espera, no sé si sea seguro que vayas cuando tu... hermana está allí dentro y además sola.

—Agradezco tu preocupación, Jasper, pero Cordelia sigue inconsciente, quizás necesite que Dylan la reanime de alguna forma y sé cuidarme sola, quédate tranquilo —le asegure, luego volví la mirada hacia su novia. —Selena, si ella despierta, confío en que serás quien la calme.

—Dalo por hecho.

Seguí la dirección que señaló Selena, y tal como lo describió, conforme me adentraba, comencé a escuchar el armonioso sonido de unas aguas, de verdad no debía estar muy lejos.

De pronto, el silencio, más allá de ser interrumpido por el canto de los insectos, se vio obstruido por el crujir de ramas en los árboles por encima de mí, y no sé por qué, pero la sensación que sentí en el estómago al escuchar ese sonido avanzar detrás de mí solo hizo que el nombre de una persona viniera a mi cabeza.

El Misterio del príncipe en las sombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora