Capítulo 1: Corre, Corre... Click!

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13:10 PM – Camino de tierra – entrada al safari

El sol caía con fuerza sobre una sabana enorme, parecida a un zoológico abierto, pero sin rejas visibles.

Había animales a lo lejos: sombras moviéndose entre la vegetación, algunos relieves, zonas secas y otras con pasto alto. Todo parecía… tranquilo.

Demasiado tranquilo.

A la distancia, un bus avanzaba hacia una zona despejada.

En su interior, dieciocho adolescentes se empujaban, se reían, se quejaban y discutían como si estuvieran llegando a una excursión de fin de curso.

Pero no era una excursión.

Era su vuelta al juego más sucio de sus vidas.

—¡Oye, deja de empujar! —reclamó Valeria, apretada contra el vidrio.

—Si no te gusta, te bajas y te vas caminando —respondió Maximiliano, riéndose.

—¿Podrían callarse un rato? —murmuró Tomás, con la cara pegada al asiento.

Mateo miraba por la ventana, sin decir nada. Tenía las manos entrelazadas, como si se estuviera preparando mentalmente para algo.

Sofía, en cambio, no paraba de mover la pierna.

—No puedo creer que estemos de vuelta —dijo, más para sí misma que para los demás.

Emilio soltó una risa corta.

—Yo sí lo creo. Esto es lo único que saben hacer. Exprimirnos.

—Ya, pero igual… —Sofía lo miró—. Se siente raro.

Mara, sentada un poco más atrás, se inclinó hacia ellos.

—¿Y si esta temporada es peor?

Nadie respondió.

Y ese silencio duró justo lo suficiente como para que el bus frenara.

13:25 PM – Zona despejada del safari – punto de llegada

El bus se detuvo con un golpe seco.

Alguien golpeó una ventana desde afuera.

Y la voz apareció.

—¡Paren el bus!

Brenda.

Los adolescentes giraron la cabeza casi al mismo tiempo.

Brenda Ramírez estaba parada frente a ellos, como si jamás se hubiera ido. Unos treinta años, botas militares, pantalones caqui, micrófono inalámbrico, y esa sonrisa que siempre parecía entusiasmada… aunque no lo fuera.

Su pelo rubio se movía con el viento.

—Ya po… —susurró Elizabeth, como si verla le diera rabia automática.

Brenda subió los escalones del bus con tranquilidad, mirando alrededor como si estuviera contando cabezas.

—Mírenlos… —dijo—. Siguen igual. Solo que ahora se ven más cansados.

Algunos rieron. Otros pusieron los ojos en blanco.

Brenda se giró hacia la cámara que iba grabando dentro del bus.

—Bienvenidos a Safari Extremo. Han pasado seis meses. Ya me conocen: soy Brenda Ramírez, su guía, jueza, presentadora y probablemente la persona que más van a odiar en las próximas semanas.

Se escuchó un murmullo general.

—¿Por qué nos habla como si fuera un decir orgullo? —murmuró Catalina.

Isla Extrema: Temporada 2: Safari ExtremoStories to obsess over. Discover now