EN EL LABORATORIO ANTES DEL LABERINTO
La vida en el laboratorio era simple, no era un infierno como muchos pensaban. Éramos un montón de adolescentes conviviendo juntos y siendo sometidos a pruebas médicas para poder encontrar una cura para la quemadura.
Dormíamos todos juntos en unas habitaciones de 9 literas. No les importaba mezclar a chicos y chicas. Al final, después de tanto tiempo, me hice mi grupo de amigos, formado por Newt, Minho, Thomas, Fritanga y algunos más. Siempre me han tratado como a una hermana pequeña, cosa que agradezco en un lugar como este, se siente bien tener una familia.
Debo confesaros que llevo enamorada de Gally desde que lo vi entrando en aquel vagón que nos llevaba al laboratorio. Por su parte, creo que me odia, bueno, estoy segura de que me odia, le falta escupirme y pegarme un tiro en el pie cada vez que me ve, pero se le acaba cogiendo cariño, os lo prometo.
Nunca me habla si no es para decirme que me aparte.
Nunca me mira sin fruncir el ceño.
Nunca sonríe cuando estoy cerca.
Pero chicos, de ilusiones se vive, sobre todo en este lugar, hay que aferrarse a las cosas buenas todo lo posible.
Os voy a contar un poco como empezó toda esta historia. Pero para daros contexto, mi padre es el gobernador de la Última ciudad, lo que provoca que aquí dentro tenga ciertos privilegios, que los demás chicos no tienen. Pero esto no quiere decir que lo apoye, de hecho, me parece injusto.
Un día, hace un año, estábamos haciendo una prueba muy dura en un laboratorio, y a mi me mandaron salir antes por "decisión de mi padre", lo que hizo enfurecer a Gally.
—¿Por qué ella sale antes? —escuché la voz de Gally incluso antes de verla—. ¿Por qué siempre es la misma?
Me quedé quieta en mitad del pasillo, con la pulsera médica aún colgando de mi muñeca. El científico me había dicho que podía irme a descansar. Orden directa del gobernador.
—Gally, cálmate —dijo Newt, intentando interponerse.
—No —respondió él, avanzando—. Estoy harto.
Levanté la vista. Estaba frente a mí, los ojos encendidos, la rabia subiéndole por los poros.
—¿Tienes idea de cuántos llevamos horas ahí dentro? —escupió—. ¿O es que a la hija del gobernador no la marean, no la pinchan, no la exprimen como al resto?
—Yo no he pedido irme —dije, manteniendo la voz firme, pero sintiendo una mezcla entre impotencia y nerviosismo—. Me lo han dicho ellos.
—Claro que sí —rió sin humor—Porque tú estás espantada con que te saquen antes ¿Verdad?
—Gally dio un paso más, invadiendo mi espacio y cortando la poca distancia que quedaba entre nosotros.
—Todo esto —dijo señalando el laboratorio— es culpa de gente como tú. De los que miran desde arriba mientras nosotros sangramos aquí abajo.
—No sabes nada de mí —respondí, con el pecho apretado.
—Sé suficiente —gruñó—. Nunca has pasado hambre. Nunca te han dejado sin dormir. Nunca has tenido que suplicar.
No podía evitar ponerme en su lugar, era claramente una injusticia, y no podía hacer nada para evitarlo. Sin embargo, lo peor vino cuando los guardias le vieron gritándome y lo mandaron a detención durante dos días. Desde ese día, no puede ni mirarme.
-
Tras las 48 horas de detención, Gally entró en el comedor del laboratorio, estaba escoltado por un guardia, llevaba unas ojeras muy oscuras, la mandíbula tan apretada que parecía que le iba a estallar, y una mirada llena de odio, y si, adivinar que, buscándome.
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EL CORREDOR DEL LABERINTO
FanfictionEsto es un fanfic del corredor del laberinto, donde todo sucede tal cual la historia real, solo que hay un personaje más. Coco. Coco es hija del gobernador de la última ciudad. Es una adolescente de 17 años, es dulce, buena, simpática, muy sarcástic...
