Capítulo 1

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No odiaba a Han Jiwon de la noche a la mañana. Esto no era algo que hubiera decidido de repente. Simplemente, el sentimiento hacia él había ido creciendo con el tiempo.

No fue un flechazo inverso. No hubo un momento exacto.

Fue más bien una acumulación.

Una sonrisa demasiado perfecta.

Una risa que siempre llegaba medio segundo después que las demás.

Un movimiento que parece natural, pero que en realidad lleva mucha práctica.

Marketing puro.

Cada vez que aparecía en pantalla, yo sentía lo mismo. Era una sensación incómoda porque parecía que estaba viendo algo que no era verdad. Era como si alguien me estuviera mirando a los ojos y me estuviera mintiendo con una sonrisa que parecía perfecta. La sensación era desagradable, como si me estuvieran tratando de engañar y haciéndome creer que era real.

—Es que no lo ves —dije, sin apartar la mirada del portátil—. No es una persona. Es un producto.

Mi mejor amiga, Kang Seo-yeon, se sentó en el suelo de su habitación. La rodeaban álbumes, photocards y una lightstick que estaba apoyada contra la pared. Tenía las piernas cruzadas y los ojos fijos en la pantalla. Ni siquiera me miró.

—No vuelvas a decir eso de Jiwon —murmuró—. Hoy ha estado increíble.

En la pantalla, X6ENSE terminaba su actuación. El público gritaba con emoción. Las luces se movían de un lado a otro. Los seis chicos se inclinaban para despedirse del público.

Y ahí estaba él.

Han Jiwon. Centro del grupo. Sonrisa amplia. Mirada cálida. Mano al corazón.

Todo ensayado.

—Míralo —insistí—. Es que míralo bien, Seo-yeon. ¿Tú de verdad crees que alguien puede ser así todo el tiempo? ¡Es imposible!

Ella suspiró, como si estuviera cansada de mí desde hace años.

—¿Y tú de verdad crees que alguien puede ser tan criticón todo el tiempo?

No respondí. Porque no era criticona. Era sentido común.

Cerré el portátil de golpe y el sonido seco llenó la habitación.

—No digo que no canten bien —añadí—. No digo que no trabajen duro. Digo que él... —tragué saliva—. Él representa justo lo que odio de esta industria.

Seo-yeon por fin me miró.

—¿Y qué es lo que odias tanto?

Pensé la respuesta unos segundos.

—Que nos hagan creer que nos miran a nosotras —dije—. Cuando en realidad miran a una cámara, y fingen ser una persona que realmente no son.

No volvió a hablar. Volvió a ponerse los auriculares. Y yo supe que, para ella, esa conversación había terminado.

Para mí no.

Dos semanas después, estaba sentada en una sala de espera blanca, con aire acondicionado demasiado fuerte y una carpeta negra sobre las piernas.

No debería estar allí.

Eso era lo único que estaba claro.

Miré el logo que estaba en la pared: MOON ENTERTAINMENT. Es una de las agencias más grandes del país. Esta agencia es la que representa a X6ENSE.

Tragué saliva.

—Tranquila —me había dicho Seo-yeon esa mañana—. Es solo una entrevista. No te van a pedir que te cases con él, aunque ojalá me pasara a mi.

No. Solo iban a pedirme que trabajara para ellos.

Lo que todavía era aún peor.

Yo había enviado el currículum sin pensar demasiado. Manager junior. Trabajo temporal. Buen sueldo. Experiencia.

No había leído el nombre del grupo asignado.

Error número uno.

—¿Kim Ha-rin?

Levanté la cabeza. Una mujer elegante, traje gris, sonrisa profesional.

—Sí.

—Pasa, por favor.

Me levanté y noté que mis manos estaban un poco frías.

La directora del personal hojeaba mi carpeta— tu perfil es interesante. Tenías experiencia en varios idiomas, eres buena organizando cosas y también tienes experiencia en gestión de equipos pequeños.

Asentí con la cabeza. Me aseguré de mantener la espalda completamente recta. Respiré muy despacio.

—Buscamos a alguien con carácter —continuó—. Este grupo está en un momento delicado. Mucha exposición. Mucha presión.

No pregunté qué grupo era. Ya lo sabía.

—Serías manager de apoyo —añadió—. Coordinación, horarios, comunicación. Nada creativo.

Nada emocionante, pensé. Perfecto.

—¿Estás dispuesta a trabajar muchas horas?

—Sí.

—¿A viajar?

—Sí.

—¿A mantener la calma bajo presión?

Sonreí, sin darme cuenta de que era una sonrisa parecida a las que yo criticaba.

—Sí.

La mujer cerró la carpeta y me extendió la mano que yo acepté.

—Bienvenida al equipo de X6ENSE.

El mundo no se detuvo.

Pero algo dentro de mí sí.

Los conocí tres días después.

La sala de ensayo era muy grande. Había espejos en todas las paredes. El suelo estaba muy limpio y brillaba. Se notaba el olor a desinfectante, pero también había un olor a sudor no muy agradable para ser sinceros.

Entré detrás de otro manager, intentando parecer profesional mientras mi estómago se cerraba.

Allí estaban.

Minjae, el líder, serio y educado.

Taeyun, siempre riendo.

Seonwoo, silencioso.

Yuri, tímido.

Hyuk, energético.

Y él.

Han Jiwon estaba sentado en el suelo, con una botella de agua entre las manos. Cuando levantó la mirada y me vio, sonrió.

No una sonrisa enorme. No una sonrisa exagerada.

Una pequeña.

—Hola.

Me miró directamente. A mí.

Y por primera vez, no supe qué pensar.

No le devolví la sonrisa.

—Soy Kim Ha-rin —dije—. Desde hoy, formo parte del equipo de manager.

Minjae se levantó primero y se inclinó.

—Encantado.

Los demás hicieron lo mismo.

Jiwon fue el último. Se levantó despacio. Tenía el pelo un poco mojado por el sudor. La camiseta negra se le pegaba al cuerpo.

—Espero que trabajemos bien juntos —dijo.

Asentí.

—Eso espero.

Nuestros ojos se cruzaron un segundo más de lo necesario.

Sentí una confirmación.

Ahí estás, pensé.

El chico de las sonrisas ensayadas.

Y sin saberlo todavía, acababa de entrar en la historia más complicada de mi vida.

Duelo detrás del escenarioStories to obsess over. Discover now