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Después de la temporada, la recién pareja decidió darse la oportunidad de hacer más cosas juntos. Zaid le parecía algo exagerado que la famosa hiciera hueco solo por él. No por ello desaprovechó la oferta, llegaría a Hollywood en varias horas para verla y continuar lo pendiente, amar a su dulce estrella.

Ivy parecía tener controlado las cosas, no era así. La desquiciada mujer en un cuarto lleno de papeles desperdigados estaba al borde de una crisis nerviosa como buena actriz que era. Su "recién adoptado" solo miraba la mujer como se tumbaba en la cama derrotada.

— ¡Que podía regalarle! — Expresó la chica como si fuera el fin.

Tristán no pudo evitar reírse un poco por lo exagerado de la escena, no era la primera vez verla así. No obstante el no binario consolo a su amiga con su optimismo.

— Vamos Ivy, cualquier cosa le va gustar si es de tí. — Respondió con honestidad — San Valentín es básicamente celebrar como a un hombre le sacaron el corazón — Puso mueca de muerto, Tristán era único en su clase. — Y no conozco dos personas más enamoradas que ustedes dos.

— Lo sé, la cosa es que sería muy fácil comprar algo, pero yo no quiero eso, de verdad que tiene que ser especial. No todos somos mamitas para hacer cosas. — Reprocho un poco a su acompañante. — Tú lo tienes fácil.

— Yo solo me acordé que le gustaba hacer Cosplay y me estuvo gritando lo genial que sería ir combinados a una convención — Enseño con su teléfono que se trataba de trajes de cuya sería ella desconocía, pero tal era el detalle que hasta ella se sorprendía de lo talentoso que era. — ¡Pero eso no es el punto! ¡Seguro que hay algo!

Ambos volvieron a pensar que podía gustar Zaid. Como que meterse en una herrería no era una opción. El presentarse en casa con la suegra estaba lejos de los planes del moreno. Zaid siempre le traía flores sin falta, hacer lo mismo no sería original.

— ¿Y si lo hago bombones? — Ivy recordó a muchas películas, en san Valentín a parte de flores, eran peluches o eso mismo comida. — Sí, eso  es. — La energía negativa se disipó por puro fuego a conseguir su objetivo. — ¡Le podía cocinar algo! No creo que sea tan difícil, son solo bombones. Es chocolate y ya .

Tristán se sorprendió, vale que ella había nacido en una cuna de oro, que dijera eso podía sonar hasta triste. Le habían privado sus padres de muchas cosas divertidas.

— Llevas con la caja, le das el bombo mientras que las luces les enbocan con una luz tenue mientras todo se vuelve rosa porque se besan apasionadamente — Allí estaba poniendo morritos dicertido.

La mujer solo aparto ligeramente la cara, algo roja se imaginarse el cliché que tanto le gustaba en la vida. Sin pereza, quiso cumplir esa realidad asique se levantó de sopetón. Tristán estaba feliz que su amiga estuviera así, era eso o escuchar durante tres horas que la vida era injusta.

Los dos fueron rumbo a la humilde cocina, por humilde era una cocina más grande que un apartamento y con más cacharros de lo que los dos sabía para que servían. Ivy iba prácticamente a ciegas en aquel lugar, lo más asombroso que llegó hacer es calentar algo en el microondas o lo que cualquier adolescente haría.

Todo estaba, asique empezaron por cocinar aquello. Para empezar era el chocolate, la idea de Ivy fue a poner el chocolate en la única cosa que conocía, en el microondas.

— ¡Pero espera así no es! — Tomó la barra, en su lugar este tomo la barra como si fuera valioso, que lo era también. — ¡Una hoya! Eso me dijo Zaid una vez, que para calentar las cosas mejor una hoya.

— Ni siquiera el está aquí y siento que nos está observando. — La mujer hizo lo que debió hacer en un principio, poner una receta por internet. — Siento que mirar a otros cocinero esta mal, Zaid me juzgaría.

Un Cliché de San Valentín Stories to obsess over. Discover now