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 8:30 P.M. — Pre-Salida

El turno llevaba trece horas y media corridas. Trece horas y media de códigos azules, traumas múltiples, fluidos corporales en lugares inapropiados, y la clase de agotamiento que hacía que incluso respirar sintiera como un esfuerzo consciente. Dennis Whitaker estaba apoyado contra el mostrador de enfermería, los hombros caídos, la bata arrugada, una mancha de sangre seca en el puño izquierdo que ni siquiera recordaba de dónde había salido. Probablemente del paciente con la laceración en la frente. O del tipo con el tornillo incrustado en el muslo. Francamente, ya no importaba.

Javadi estaba a su lado, revisando un chart en la computadora con esa concentración silenciosa que la caracterizaba. Tenía el pelo recogido en una cola de caballo desprolija, mechones sueltos cayéndole sobre la frente. Parecía cansada, pero no del tipo de cansancio que te tumbaba; más bien del tipo que te hacía funcionar en piloto automático hasta que alguien te recordara que podías parar.

Trinity apareció de la nada, como siempre, con esa energía medio caótica que nunca parecía agotarse del todo. Se dejó caer contra el mostrador al lado de Dennis con un suspiro dramático que hizo que Princess, la enfermera filipina que estaba llenando un formulario al otro lado, levantara la vista con expresión de "¿ahora qué?".

—Si tengo que ver un chart más —dijo Trinity, arrastrando las palabras—, juro por Dios que le voy a pegar a alguien.

—Por favor que no sea yo —murmuró Dennis sin levantar la vista del portapapeles que estaba firmando.

Trinity le dio un golpe en el hombro, suave pero con suficiente intención como para que Dennis tuviera que estabilizarse.

—Huckleberry, necesito un trago. Ahora. Ya. Inmediatamente.

—Todavía falta una hora y media —le recordó Javadi sin despegar los ojos de la pantalla.

—Me importa un carajo. —Trinity giró la cabeza hacia ella—. Crash, tu también vienes.

Javadi parpadeó, finalmente mirándola.

—¿A dónde?

—A un bar. A tomar algo. A despedir este turno de mierda como se debe. —Trinity se cruzó de brazos, apoyando la cadera contra el mostrador—. No es opcional.

—Yo técnicamente no puedo ir a un bar —dijo Javadi con tono cuidadoso—. Todavía soy menor.

Trinity la miró como si acabara de decir la cosa más ridícula del mundo.

—Crash, mañana cumples veintiuno. Literalmente mañana. Pareces adulta, actúas como adulta, y honestamente, después de este turno, mereces tomarte un trago como adulta. Así que sí, venís. No negociable.

Javadi abrió la boca para protestar, pero Dennis la interrumpió antes de que pudiera hacerlo.

—Yo voy —dijo, su voz saliendo más cansada de lo que pretendía—. Si eso significa que no tengo que volver al apartamento y quedarme mirando el techo durante dos horas intentando procesar este día, voy.

Trinity sonrió, esa sonrisa medio torcida que siempre usaba cuando conseguía lo que quería.

—Ahí está. Huckleberry tiene las prioridades claras.

Javadi suspiró, dejando caer los hombros en señal de derrota.

—Está bien. Pero si nos detienen, yo no sabía nada.

—Nadie va a detenerte, Crash. Relajate. —Trinity le dio una palmada en el brazo—. Nos cambiamos rápido cuando termine el turno, nos vemos en la entrada en veinte minutos. Y Dennis, por favor, poné algo que no sea un jean desteñido de granjero.

6AM - WHITAKER & DR ROBBYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora