Capítulo 1:Doble Farsa

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La brisa nocturna de Station Square apenas rozaba las puntas de las púas de Shadow. Estaba inmóvil como una estatua en la azotea del edificio de G.U.N., sus brazos cruzados sobre su pecho, sus ojos rojos escrutando la ciudad con desdén. El olor a lluvia y concreto le era familiar, tan familiar como la irritación que sentía al escuchar unos pasos rápidos y despreocupados acercándose por detrás.

-¡Oye, Colega Fantasma! ¿Nos dieron cita en la azotea por lo dramático o porque no quieren que tu aura de mala leche afecte los muebles de la oficina? -la voz de Sonic era como un rayo de sol en la noche, estridente y completamente fuera de lugar.

Shadow no se volvió.
-Tres minutos y cuarenta y siete segundos tarde, Hedgehog. Tu falta de puntualidad es superada solo por tu falta de discreción.

Sonic se detuvo a su lado, imitando su postura pero con una energía vibrante que contrastaba con la quietud de Shadow. Su pelaje azul parecía absorber la tenue luz de la luna, y sus ojos verdes brillaban con diversión. Llevaba sus icónicos guantes rojos y zapatillas del mismo color, como si fuera a una carrera casual, no a una reunión clasificada.

-Qué puedo decir, el camino estaba lleno de vistas bonitas -respondió Sonic, encogiéndose de hombros-. Además, ¿de qué se trata el trabajo? El Comandante solo dijo que era "delicado" y que necesitaba a los dos. Suena sospechoso.

Justo entonces, la puerta de la azotea se abrió con un chirrido. El Comandante, con su habitual aspecto severo y su pipa apagada, salió seguido de una agente de alto rango que sostenía una tableta.

-Shadow, Sonic -asintió el Comandante-. Gracias por venir. Les presento a la Agente Thorn. Ella les dará los detalles.

La Agente Thorn, una mujer de mirada astuta, los observó a ambos, evaluándolos. Su mirada se detuvo más tiempo en la forma en que ocupaban el espacio: Shadow, una silueta compacta y poderosa de negro y rojo carmesí, con las franjas doradas de sus zapatos brillando tenuemente; Sonic, una figura ágil y desgarbada, balanceándose ligeramente sobre los talones, como un resorte listo para dispararse.

-Operación Eclipse -comenzó Thorn, su voz clara y profesional-. El objetivo es la infiltración en el Crystal Mirage, el casino flotante y resort más exclusivo y discreto del mundo. Es la tapadera perfecta para una subasta negra de tecnología robada de G.U.N. y, creemos, del viejo arsenal del Dr. Eggman.

-Suena divertido -dijo Sonic, frotándose las manos-. Entramos, rompemos todo, recuperamos las cosas. Fácil.

-Incorrecto, Hedgehog -gruñó Shadow-. Una infiltración requiere sigilo, no tu exhibicionismo habitual.

-Tienen razón y no, Shadow -intervino Thorn-. No es una misión de fuerza. El Crystal Mirage tiene contramedidas para todo, incluyendo intrusiones a velocidad supersónica y bio-señales de vidaforms mejorados. Solo se puede entrar con una invitación. Y solo hay una forma de conseguir una que no levante sospechas.

Sonic pregunta con curiosidad. -¿Y es...?

Thorn presionó su tableta. -El casino está organizando un evento para sus clientes más ricos y excéntricos: un torneo de parejas. No de peleas, sino de pruebas de habilidad, ingenio y... química. Está dirigido a parejas adineradas, famosas o, en este caso, misteriosas.

Un silencio incómodo cayó sobre la azotea. El viento pareció silbar una tonada burlona.

Sonic fue el primero en romperlo, con una risa incrédula.
-Espera, espera, espera. ¿Estás diciendo...? -Miró a Shadow, luego a Thorn, y su risa se convirtió en una amplia sonrisa de diversión pura-. ¿Tenemos que fingir que somos una pareja? ¡Oh, esto es épico!

La expresión de Shadow se congeló. No era su ceño fruncido habitual, sino una máscara de horror absoluto y furia contenida. Sus puños se cerraron, y las franjas doradas de sus guantes brillaron por la energía Chaos que, por un segundo, amenazó con escapar.
-Absolutamente no -su voz era un hilillo de hielo-. Es la propuesta más ridícula, insultante e ineficiente que he escuchado.

-Es la única -dijo el Comandante con firmeza-. Necesitamos una tapadera que explique su proximidad física, sus habilidades sobresalientes y que justifique cualquier... tensión que pueda surgir entre ustedes. Una pareja de poderosos mercenarios o cazarrecompensas excéntricos encaja perfecto.

-¡Exacto! -Sonic saltó, señalando a Shadow con el pulgar-. Podemos ser... ¡Sonic el Veloz y su sombra gruñona y sobreprotectora! ¡Tiene ritmo!

-Te estrangularé con tus propias zapatillas -murmuró Shadow, y no sonaba a metáfora.

-La dinámica de "rivales que se respetan" puede funcionar a su favor -insistió Thorn, ignorando el asesinato inminente en la mirada de Shadow-. Deberán aprender a comportarse como pareja. Contacto visual sostenido, proximidad, gestos de protección, una historia de fondo sólida.

-¿Historia de fondo? -preguntó Sonic, aún entretenido.

-Ustedes son "Sonic" y "Shadow". Cazarrecompensas independientes. Se conocieron compitiendo por la misma presa, se asociaron por conveniencia y... el resto surgió. Son reservados, efectivos y solo les importa el uno al otro. Eso explica por qué no hay registros previos de ustedes como pareja.

Shadow respiraba hondo, un ejercicio claramente destinado a no lanzar un Chaos Spear a su superior.
-¿Y qué nos impide infiltrarnos por separado?

-Las invitaciones son para parejas, punto -dijo Thorn-. Y las cámaras de seguridad están calibradas para detectar y aislar a individuos que deambulan solos en áreas de parejas. Es un resort para la élite, la privacidad y la exclusividad son su producto.

Sonic se acercó a Shadow, inclinando la cabeza con una sonrisa traviesa.
-Vamos, Sombra. ¿Tanto miedo le tienes a un poco de actuación? ¿O es que no crees que puedas mantener la fachada?

Los ojos rojos se clavaron en los verdes. El aire entre ellos chisporroteó con la rivalidad de siempre, pero ahora había una nueva capa, una promesa absurda y forzada de intimidad.
-Yo no soy quien habla en voz alta y llama la atención a cada paso -replicó Shadow-. Serás tú quien arruine esto con tu bocaza.

-Entonces tendrás que callarme tú mismo, ¿no? -Sonic guiñó un ojo.

El Comandante tosió.
-La misión empieza en 72 horas. Tendrán sesiones de preparación con la Agente Thorn. Aprenderán modales, códigos de vestimenta y su historia. -Miró a Shadow directamente-. Esto es una orden, Shadow. El dispositivo que se subastará es un prototipo de control climático basado en una Esmeralda Caos. No podemos permitir que caiga en malas manos.

Shadow mantuvo la mirada del Comandante por un largo momento. Finalmente, un músculo en su mandíbula se tensó. Dio un corto asentimiento, el gesto más mínimo de aceptación.

-¡Bien! -exclamó Sonic, frotándose las manos-. ¿Cuándo empiezan las clases de etiqueta para parejas? Tengo muchas preguntas. ¿Se permite discutir en público? ¿Quién paga la cena? ¿Y las flores? Creo que a Shadow aquí le gustan las rosas negras.

-Lo que me gustaría es un poco de silencio -gruñó Shadow, girando sobre sus talones-. ¿Dónde es esta preparación? Quiero terminar con esto lo antes posible.

-Síganme -dijo Thorn, esbozando una pequeña sonrisa-. Empezaremos con lo básico: contacto físico.

Sonic lanzó una risotada y corrió hacia la puerta. Shadow lo siguió con paso firme, sus zapatos resonando sobre el concreto. Al pasar junto a Sonic, que le sostenía la puerta con una reverencia exagerada, Shadow no pudo evitar un comentario en voz baja, solo para sus oídos veloces.

-Un solo paso en falso, Hedgehog, y te aseguro que nuestra "ruptura" será muy, muy dolorosa.

Sonic, en lugar de molestarse, sonrió con genuino desafío.
-Lo espero, Colega Fantasma. Lo espero.

Mientras bajaban por las escaleras, la realidad de la situación comenzó a asentarse. Durante los próximos días, tendrían que aprender a tocarse sin pelear, a mirarse sin desafío, a hablar como aliados íntimos, no como rivales. Shadow sentía una náusea leve que no tenía nada que ver con la velocidad. Sonic, por su parte, sentía una chispa de excitación ante el desafío, y una curiosidad extraña sobre cómo sería ver a Shadow interpretando un papel tan ajeno a él.

La operación Eclipse había comenzado. Y su primera prueba no sería en el lujoso casino, sino en una fría sala de entrenamiento de G.U.N., donde tendrían que fingir, por primera vez, que no querían estrangularse mutuamente.

Continuará...

Operación Eclipse Wo Geschichten leben. Entdecke jetzt