Viaje de Reconciliación

425 12 0
                                        

Llegamos a la cabaña al atardecer, después de varias horas de ruta por caminos de tierra que levantaban polvo dejando mi auto hecho un desastre. Tengo 27 años y todavía me siento como un tonto perdido cada vez que miro a Sofia, que a sus 28 parece haber ganado en confianza lo que yo perdí en estos últimos meses. El lugar es perfecto para lo que ella llamó "reconciliación": una casa de adobe y tejas rojas en las afueras de un pueblo con muy poca actividad, 1 solo bar donde se junta todo el pueblo. la cabaña esta rodeada de colinas secas, sin vecinos cerca, solo el viento y el olor a tierra caliente. Bajamos las maletas del auto y yo entro primero al dormitorio, pensando en darme una ducha y empezar a hablar con ella de una buena vez. Al abrir la maleta me lleve una gran sorpresa

No había nada mío. Ni jeans, ni remeras, ni boxers. En cambio, tangas de encaje, sujetadores con relleno, faldas cortas de algodón, tops con escotes profundos, sandalias con taco, maquillaje.
Recorde el momento en el que pase a buscar a Sofia, que antes de salir le di las llaves del auto para que cargara todo, debió revolver y cambiar todo en ese rato. Ahora tenía sentido que me haya invitado a psar y tomar un café antes de salir.

-¿Qué mierda es esto, Sofia? -pregunto, saliendo al living con una tanga roja en la mano, sintiéndome ridículo solo por tocarlo.

Ella está apoyada en la mesada de la cocina, con shorts vaqueros cortos que resaltan su figura y una remera blanca. Ella me miro con calma y me dijo:

-Te saqué toda tu ropa antes de salir. Si querés quedarte acá y tener aunque sea una mínima chance de que te perdone después de lo que me hiciste, vas a usar lo que hay en tu maleta. Si no, caminá hasta el pueblo y tomate un colectivo -dice, cruzando los brazos-. Ocho años juntos, Alex, y me lo pagás con una infidelidad en la oficina. Esto es lo mínimo que merecés para demostrar que lo lamentás de verdad.

Pienso en gritarle, en irme, pero la miro y veo que habla en serio. Si me voy ahora, se acabó todo para siempre. - está bien, solo por vos lo voy a hacer -Trago saliva y vuelvo a la habitación. Me desvisto frente al espejo grande que cubre media pare. Y me concentro en elegir mi outfit, elegí lo que parecía menos humillante: una tanga negra de encaje con tiras finas que se estiran sobre mis caderas, y un top corto verde que cuelga suelto en mi pecho plano, con un escote en V que no tiene sentido en mi cuerpo delgado, una falda blanca plisada la cual se podia levantar con cualquier brisa y unos zapatos con tacon blancos de aprox. 3 cm, qué eran los más bajos de todos. La trama es muy ajustada y el encaje roza mi piel de forma irritante, las tiras se clavan un poco. Salgo lentamente y muy humillado de la habitación

 Salgo lentamente y muy humillado de la habitación

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-Parate frente al espejo de la sala -ordena ella.

Me paro ahí, viendo mi reflejo: un tipo de 27 años con vestimenta femenina, las piernas todavía con vello contrastando con el outfit, un calor subiendo por el cuello, de la vergüenza, supongo. Que pensaría mi padre si me viera? seguro que me deja sin herencia

-Te ves patético, Alex. Sos un infiel disfrazado de putita, jajajaj, quiero que lo digas -dice ella, acercándose y levantando la falda que yo trataba de bajar

Relatos TGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora