Para el chico que me lo dijo todo con la mirada, pero nunca se atrevió a ponerlo en palabras. Dedicado a nuestras conversaciones en silencio y a todo lo que mi orgullo no me dejó decirte en voz alta.
Cioran decía que somos nosotros mismos quienes nos inventamos nuestros propios infiernos; supongo que yo te inventé en cada una de tus miradas.
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Nota para el lector:
Sé que él jamás leerá esto. Es irónico dedicarle miles de palabras a alguien que desprecia la clase de literatura.
Soy una poeta amante de la filosofía escribiendo sobre un chico que me dejó anonadada con su dicción, pero que prefería los números antes que cualquier libro. No busco empatía ni redención; esto es simplemente el registro de cómo mi mente logró sobrevivir.
Escribo para entender por qué, siendo tan inteligente, terminé perdiendo la cabeza por unos ojos que me absorbían como agujeros negros.
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Crónicas de un casi nada
Ficção AdolescenteMe dolió más mi casi nada que mi casi algo. Y eso, para alguien que siempre tiene las respuestas, es inaceptable. Un salón de clases, una tensión que todos podían apreciar y la estúpida manía que teniamos de atravesar el alma del otro con una sola m...
