Capítulo 1

8 2 3
                                        

(todo el libro estará situado desde el punto de vista de rouge)

Donde nadie mira limpio

No llegué a las ruinas buscando a alguien.
Llegué porque huir siempre me ha parecido más honesto que quedarme.

El palacio estaba lleno de voces que decidían por mí, de copas alzadas por compromisos que no sentía, de sonrisas que pesaban más que las cadenas. Así que volé hasta que el aire se volvió más frío, más viejo... más real.

Las ruinas flotantes no juzgan.
Solo observan.

Aterricé con cuidado, plegando las alas como si el lugar pudiera asustarse de mí. El silencio era denso, casi incómodo, pero me gustó. Me hizo sentir pequeña, y eso —irónicamente— me dio paz.

No estaba sola.

Lo supe antes de verlo.

Hay presencias que no hacen ruido, pero ocupan. Como una mirada clavada en la espalda. Como una idea que no pediste y aun así no se va.

Seguí caminando entre columnas rotas, tocando símbolos antiguos con la yema de los dedos. El Caos siempre me ha atraído. No por poder... sino porque nunca promete nada bueno. Y yo no confío en lo bueno.

—Bonito lugar.

Mi voz sonó extraña, como si el eco no supiera qué hacer con ella.

—No deberías estar aquí.

No grité. No salté.
Me giré.

Él estaba arriba, en lo alto de una estructura derrumbada. Rojo. Inmóvil. Demasiado quieto para alguien que acaba de descubrir a una intrusa. Sus ojos no recorrieron mi cuerpo como suelen hacerlo otros. No me desnudaron con la mirada.

Me midieron.

Y eso fue peor.

—¿Y tú eres...? —pregunté, ladeando la cabeza—. ¿El dueño del lugar?

Bajó de un salto. El impacto hizo vibrar el suelo. No me moví. No porque fuera valiente, sino porque ya había decidido algo: no mostrarle miedo.

—Vete —dijo.

Una orden. Seca. Absoluta.

Sonreí. No porque me hiciera gracia... sino porque sentí el primer tirón en el estómago. Ese aviso interno que siempre me dice aquí hay algo roto.

—¿Siempre empiezas así? —pregunté—. Sin preguntar nombres, sin contexto... solo mandando.

Di un paso.
Él no retrocedió.

—Este lugar está bajo mi cuidado.

Ahí lo entendí.

No era un rey.
No era un héroe.
Era un guardián.

Y los guardianes no saben soltar.

—¿Cuidado o control? —murmuré, más para mí que para él.

Algo se tensó en su mandíbula.

Me observaba como si yo fuera una grieta nueva en una pared antigua. No con deseo. Con desconfianza obsesiva. Como si mi simple presencia alterara un equilibrio que llevaba siglos sosteniendo.

—Si te quedas —dijo, más bajo—, las cosas se complicarán.

Sentí un escalofrío.
No de miedo.

De reconocimiento.

Conozco a los hombres que creen que advertirlos los vuelve inocentes.

—Siempre se complican —respondí—. Por eso me quedo.

El silencio cayó entre nosotros como una sentencia.

Noté algo entonces. Un detalle mínimo. Su mirada no se apartaba. No cuando me movía. No cuando respiraba. No cuando lo rodeé lentamente, como quien inspecciona una jaula sin barrotes.

No me seguía con el cuerpo.
Me seguía con la mente.

Y su mente... ya no estaba tranquila.

—No me mires así —dijo de pronto.

Paré.

—¿Así cómo?

No respondió. Porque no sabía explicarlo. Porque no era mi mirada lo que lo incomodaba... era lo que despertaba en él.

Sonreí, esta vez sin humor.

—Tranquilo, guardián —susurré—. No vine a robar nada.

Mentí.

Siempre miento un poco al inicio.

Pasé junto a él, rozándolo apenas. No fue contacto real, pero su cuerpo reaccionó igual. Lo sentí tensarse, como si el espacio entre nosotros fuera algo que necesitaba controlar.

—No vuelvas —ordenó.

Miré por encima del hombro.

—No me dijiste tu nombre.

Silencio.

—No importa —dije—. Ya lo averiguaré.

Me alejé caminando despacio, sabiendo —con una certeza inquietante— que no me estaba yendo sola.

Algunas miradas se quedan contigo incluso cuando ya no están.

Y mientras avanzaba entre las ruinas, supe algo más, algo que me hizo sonreír con amargura:

No era yo la que estaba en peligro.

Era él.

Porque hay personas que se rompen no cuando las abandonan...
sino cuando alguien se queda lo suficiente como para verlas de verdad.

toxic murgWhere stories live. Discover now