Donde Minho fue castigado por su padre llevándolo a un servicio de comunidad en el campo para que dejara de ser maricón.
O donde Bangchan tiene que enseñarle como es vivir en el campo, y se desarrolla un amor asquerosamente cliché.
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comedia. rom...
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Llegó un chico de ciudad al campo. Cuando me dijeron que iba a llegar, no pensé mucho en eso.
—Es un chico de 26 años.—Insinuaba el viejo Jinyoung, mirándome mientras alzaba las cejas con esa sonrisa sarcástica, casi burlona.
—¿Sí? Qué bien. No te pregunté.—Respondí con simpleza mientras seguía con mi labor.
Por Dios, estaba cansado, a mi que me importaría si viniera alguien un año menor que yo.
—Deberías formar amistad con él.—Caló de su cigarrillo— Se va quedar 5 meses como castigo de sus padres, tú le vas a enseñar a trabajar.
Asentí con el ceño fruncido.
Lo que me faltaba, apenas y me tomó tiempo adaptarme al calor, tierra, silencio, madrugones como para tener que aguantar a alguien con el mismo principio.
Lee Minho, un chico bullying andante con aspecto de que realmente es él al que le hacen bullying. Ojos felinos, cabello platinado, cejas perfectas, nariz recta, labios correctamente delineados, piel blanca sin llegar a ser pálido y mejillas adorables. Adorable.
Llegó un lunes, desde lejos se notaba que no era del campo, traía ropa limpia; un hoodie blanco con un estampado raro de un gato, jeans sencillos, zapatos limpios y una cara de molestia constante. Ni siquiera saludó bien, solo miró al rededor con sus ojos curiosos pero a la vez juzgativos.
—¿Aquí voy a dormir?—preguntó con su voz suave, pero al igual que todo su aspecto, molesta.
Tuve que llevarlo a mi cabaña, era la única con una cama matrimonial. Irónico y cliché, se notaba la intención de Jinyoung con querer encajar con este chico.
—Sí. Y mañana se empieza temprano—le dije con un tono firme, casi grosero sin darme cuenta.
—¿Vamos a dormir juntos?—se quejó, haciendo pucheros mientras dejaba su equipaje al lado de la cama.
—Sí, pero no te preocupes, no soy mano sudada.—le dije con una risa entre dientes, casi que obligada. Él se sonrojó.
Se quejaba, siempre se quejaba. Del calor, del silencio. Dijo que no entendía porqué tenía que hacer esto si él no había hecho nada grave. Nunca cuestioné directamente a él, ir donde el viejo Jinyoung no era una opción, solo iba alimentar su delulu raro.
Opté por ir donde mi amigo, Changbin, él recibía los reportes de los trasladados.
Lo conocí cuando lo descubrí en su oficina con su novio Felix. No en un momento tierno precisamente. Se disculparon, me burlé de Seo cada que salía o entraba de aquel distrito por compras, él simplemente exclamaba molesto y sonrojado:
—¡Olvida eso!
Amigo, ¡me dejaste un trauma con pasar sin tocar la puerta! ¡tu noviecito inocente te estaba chupamdo el pene! ¡¿Cómo putas esperas que lo olvide?!