° El Infierno Se Llama Damon °
La vista desde el piso 47 del Edificio Lev era tan imponente como el hombre que lo habitaba.
Cristales ahumados, suelos de mármol pulido, y silencio absoluto. El tipo de silencio que se genera cuando el miedo es la regla.
Damon Lev, veintisiete años. CEO de Lev Industries. Alfa dominante. Con un aroma profundo de cedro negro recién cortado, con musgo húmedo, una nota sutil de cuero ahumado Poderoso, temido, odiado.
Estaba sentado en su oficina, piernas cruzadas, con un cigarro apenas encendido entre los dedos. No fumaba. Le gustaba ver cómo se consumía. Como todo a su alrededor.
-Dile al director que no me importa si es su hijo. Está fuera -dijo con voz seca al teléfono- Debería apreciar la misericordia que le muestro al no refundirlo en prisión por alterar cifras internas. - Colgó sin esperar respuesta.
Del otro lado del vidrio, un ejecutivo que acababa de ser despedido de forma pública se inclinaba con una reverencia temblorosa. Las cámaras de seguridad lo captaban todo. Y Damon sabía que sus empleados las verían.
Tenía que recordarles que ningún error, ningún atrevimiento, pasaba desapercibido.
El teléfono volvió a sonar. Y está vez contesto
-Señor, el periodista sigue insistiendo con el reportaje de los contratos en Zainara.
-Eh hablado con Daziel. Resuélvelo. Tú sabes cómo.
La voz del asistente vaciló. Damon cortó. No gritaba. No necesitaba hacerlo. Las decisiones finales venían de él, y eso bastaba.
Al girar la silla, observó su reflejo en el ventanal: traje negro, camisa perfectamente ajustada, ojos azules como el mar. Pero no era eso lo que lo incomodaba. Era el peso en su pecho. Esa molestia constante que ni el poder, ni el dinero, ni el control podían silenciar.
_______
Más tarde, en el salón principal de su penthouse, Damon sirvió una copa de vino. El silencio ya no era profesional. Era personal. El reloj marcaba las 23:44.
Una vieja carpeta reposaba en la mesa: fotografías, reportes, nombres tachados.
En el centro: Aron Rosett. Omega. Civil. Origen bajo. Que había desaparecido desde hacía tres años. El secuestro que Damon había ordenado no había salido como debía. Los hombres contratados exigieron más de lo acordado. Él se negó. El resultado: traición, disparos, fuego.
Y en el caos, se interpuso entre la bala y Aron.
-Estúpido reflejo instintivo... -murmuró, como si aún tratara de convencerse de que no significó nada.
Después de eso, nada volvió a tener sentido. Aron fue rescatado. Ander Sendel -su eterno rival- se quedó con él. Y Damon vivió dos años con una herida, con un bastón como un castigo silencioso que nunca supo si merecía.
El sonido del cristal al romperse lo hizo volver. Había dejado caer la copa.
-Tch... - Se levantó, dispuesto a ignorarlo como todo lo demás. Pero al dar un paso, algo lo detuvo.
Un olor. Hierro. Sangre. Miró hacia abajo. Una mancha roja comenzaba a expandirse sobre su camisa. El disparo había sido limpio, directo al abdomen. Había alguien más en su departamento.
Volteó, tambaleante. Una figura salía por la terraza, encapuchada. Lo conocía. Pero lo que importaba era como un ser insignificante llegó a él.
Se dejó caer sobre el suelo frío. Todo ardía. Todo se apagaba. Y sin embargo, sonrió.
YOU ARE READING
Villano
Teen Fiction>>"¿Estás seguro... de que serás feliz, si tuvieras otra oportunidad?" Rió, casi sin aire. Y con su último aliento, susurró: - Puedo hacerlo mejor... No volveré a cometer los mismos errores.
