-¿Qué crees que haces allí? Ve a cumplir con tu deber. No tienes tiempo para perder en tonterías. Si no haces lo que se te pide, habrá consecuencias. Así que deja de hacer el tonto.
__ por favor, no me molestes más. Acabo de regresar de donde me mandaste, ¿no te das cuenta de que estoy cansada? Parece que me tienes rencor.No quiero discutir contigo, mejor me voy a mi cuarto a descansar. Me duele todo el cuerpo.
-Ve, descansa... y vístete con lo que te dejé. No me causes molestias.
Después de subir a mi cuarto, me eché una siesta en mi cama cómoda. Cuando me levanté, me relajé con una ducha larga y caliente, y me puse unas cremas de vainilla que olían muy bien y dejaban mi piel suave.
En el armario encontré unas tangas rojas de encaje y un vestido dorado de gamuza que me habían dejado. El vestido era corto y ajustado, y resaltaba mis curvas.
Bajé las escaleras con nerviosismo, sintiendo que todos me observaban. Me reuní con mis padres y Diego, que me elogió por lo bonita que estaba. Me fueron presentando a sus amigos, uno por uno. Yo estaba emocionada de conocer a tanta gente nueva, ya que nunca había salido de casa. Solo había hablado con el jardinero y algún que otro fontanero, pero nadie más.
Me di cuenta de que muchos hombres me miraban con malicia. No me sorprendió, porque siempre he tenido una figura atractiva desde que era joven. Pero no me importaba lo que pensaran, yo solo quería disfrutar.
Buscando un poco de paz, me escapé de la multitud y me fui a la cocina. Allí me encontré con Lucas, un hombre mayor, alto y flaco, con barba y unos ojos que me atravesaron el alma. Me quedé paralizada, sin saber qué decir ni qué hacer.
-Vaya, así que también te escapaste de la fiesta para tener un poco de tranquilidad -dije, intentando iniciar una plática amena.
Él me miró con una sonrisa y asintió.
-Sí, tu familia es muy entusiasta con las celebraciones, pero a mí me gusta más la tranquilidad.
En ese momento, alguien anunció desde el salón:
-¡Bienvenidos todos! Me alegra mucho que hayan venido a esta reunión tan especial. Hoy celebramos el regreso de Lucas, que llevaba muchos años sin estar con nosotros. Es un día muy feliz para todos.
-¿Qué? -pensé-. ¿Qué acabo de oír?
Nos observamos desde lejos. Quizás él intentaba adivinar lo que pasaba por mi mente. Me alejé de ahí y volví a mi cuarto.
YA EN MI CUARTO
-¿Qué susto? ¿Qué haces aquí en mi habitación? el se va a enterar de que estás aquí. Ya sabes lo que pasa si rompes las reglas.
-Vamos, no te preocupes por eso. ¿Acaso crees que le tengo miedo?
-No me importa lo que creas, solo sal de aquí.
Se levantó y cerró la puerta. Me jaló del brazo y me guió al balcón, donde comenzó a acercarse a mí, repartiendo caricias por mi piel, mientras sus manos exploraban cada espacio de mi cuerpo.
Me subió el vestido y me bajó la tanga, dejándola caer hasta las rodillas.abrió mis piernas con sus manos. Colocó su mi3mbr* en la entrada de mi v4gin4, empujando con fu3rz4 hasta llenarme por completo. Sentí un d0l0r agudo.
-Haha... ve más despacio, que aún me duele por lo de la mañana. No seas idiota.
-Qué poca vergüenza tienes. Me tienes todo mojado con tu forma de vestir No podía dejar de mirarte con ese vestido que te queda tan bien. Me encanta tu aroma y cómo te miran con esos ojos traviesos.
Me pegué más a él. Inclinó mi cabeza hacia abajo, dejándome el tr4s3r* en pompa, y continuó penetrándome. Su mi3mbr* se abría paso en mis paredes, encharcándose por mis jugos. A pesar de estar cansada, disfrutaba sentir y oír nuestros fluidos. Se movía como un remolino mientras soltaba una que otra frase.
-Umm, qué rico... me calientas mucho. ¿Te gusta cómo te lo 4br*?
Alzó mi pierna, colocándola sobre el barandal, moviendo sus caderas en círculos, proporcionando est*cad4s profundas y precisas.
-Umm... lo siento, no me pude aguantar más. Ábrete para ver cómo te quedó.
Me abrí, dejándole ver lo estir4d4 que estaba mientras su fluid* caía en cantidad. Salió de mi habitación, dejándome adolorida pero satisfecha.
Desde que ocurrió aquello, han pasado varias semanas.Diego ya no se acerca tanto a mi habitación tal vez
está ocupado, pero la verdad es que me da igual. Así tengo más tiempo para mis cosas y Lucas.
Mi madre nos llamó a comer, pero Lucas y yo estábamos desempacando un PlayStation. Compartíamos mucho tiempo juntos; eso me gustaba. Era muy amable, además de atractivo. Cada vez que nuestros cuerpos o manos se rozaban, sentía una electricidad recorriéndome. Acomodó todo en su lugar e inició la partida.
-¿Qué pasa? Jugar es muy sencillo.
-Sí, tal vez, pero no sé... esto está muy complicado para mí.
-Jajá, no, qué va. Mira, solo pon un dedo aquí y aquí. Mira de esta manera.
Me mostró y luego me pasó el control para que fuera mi turno, pero seguía igual de mala. Colocó sus manos sobre las mías; la distancia era mucha, así que me subí sobre su regazo. Moví mi cuerpo siguiendo cada curva del juego.
No pasó mucho cuando sentí algo duro debajo de mí, intentando atravesar la tela de mis br4g4s. Sus brazos estaban tensos, al igual que sus piernas. Me levanté un poco dejando que su mi3mbr* quedara en la entrada de mi v4gin4.
-Mira, Lucas, gané. Ahora es tu turno -dije mientras tomaba el control con dificultad para continuar la partida.
Me ti mano por medio de su ropa llegando a lo mas deseado estaba dura
Me ti mano por medio de su ropa, llegando a lo más deseado. Estaba dur4 como un mástil y chorreando; apenas la toqué, sentí cómo vibró ante mi tacto. A pesar de msturb4rl* no por mucho, hice a un lado mi t4ng4 y la acomodé, sintiendo cómo mi cuerpo se ajustaba a su tamaño. Lucas solo soltaba suspiros y me agarró de la cadera, intentando evitar que me moviera, pero fue en vano. Ya estaba más que entregada a su cuerpo, me apoyé en sus piernas para empezar mis movimientos. Al inicio eran lentos, pero a medida que tocaba mi punto de éxtasis, los hacía más rápidos. Por un momento, perdió el ritmo, pero para mi sorpresa, Lucas volvió a controlarlo, sujetándome mientras retomábamos la acción.
Él me agarró de las piernas, abriéndolas y levantándolas a la altura de mi pecho, quedando mi cuerpo totalmente expuesto. Quería g3mir por la sensación intensa que me provocaba sentirlo d3ntr* de mí. Movía su cuerpo sobre el mío, mientras yo lo acariciaba y coordinaba mis movimientos con los suyos. Miré a la cocina para asegurarme de que nadie viniera, y por suerte, seguían allí sin notar nada.
Puse mi mano sobre mi boca para silenciar mis g3mid*s; la idea de que nos descubrieran me excitaba aún más. Lucas continuó acariciándome con distintos ritmos, besando mi cuello y mi oreja con pasión, haciendo que me entregara completamente.
-No tengo intención de detenerme -dijo- hasta dejarte llena de mi l3ch3, además hueles tan bien, qué ricas tus t3t4s, tu cul* y tu coño.Dijo esto corriend*s*, soltó mis piernas, dejándome totalmente sentada en su v3rg4 un poco flácida.
-Bueno, ¿y se divirtieron?
Me giré al escuchar una voz acercándose a nosotros.
-Sí, y mucho. Como ves, hay mucha variedad de juegos -comenté.
-Sí,es muy buena en esto. Si la hubieras visto cómo realizaba aquellas maniobras... -añadió
-Bueno, pues los dejo para que sigan con sus juegos -dijo mi....y se fue, dejándome con lucas
Nos miramos con complicidad y alivio. Se salió de mí por completo; apreté para no dejar rastro de s3m3n.
YOU ARE READING
+18
Short StoryAVISO: Estos relatos contienen escenas +18. Si no está de acuerdo con el contenido, se le sugeriere que no los lea. No pretendo ofender ni promover acciones de ningún tipo, solo son ficciones literarias
