Cuando Alex entró a la secundaria, todo parecía demasiado grande, los pasillos, las voces, las miradas, el también se sentía así, incomodo dentro de su propio cuerpo. Sabía que no era quien el mundo decía que era, pero todavía no se atrevía a decirlo en voz alta. Ser un niño trans sin decirlo era pesado, especialmente cuando la disforia aparecía en los momentos más simples.
En casa, el tema casi no existía. Su papá Raúl, prefería no hablar, no preguntar, no escuchar, ese silencio dolía. Su mamá Mariana, en cambio, era un refugio pequeño pero firme, lo llamaba por su nombre, respetaba quién era y le recordaba que no había nada malo en él. A veces ese amor no solucionaba todo, pero lo hacía respirar.
La soledad empezó a romperse con la llegada de un alumno nuevo, no fue rapido, pero poco a poco descubrió que también era trans. No necesitaban explicarse demasiado, bastaba compartir el mismo miedo, la misma incomodidad. Por primera vez, no se sentía raro por completo.
Aun así, la secundaria no perdonaba. Las burlas llegaron, los comentarios malintencionados, las risas que parecían pequeñas pero dejaban marcas. La disforia se volvió más intensa, y con ella la duda constante de si algún día encajaría.
Él jugaba vóley. Le gustaba desde siempre, pero el equipo varonil de la secundaria era un territorio prohibido en su mente. Tenía miedo de no ser aceptado, de ser señalado, de escuchar un "no perteneces aquí"así que observaba desde lejos, con el corazón apretado y el balón solo en sus manos.
Esperen el volumen dos 💪🏻
YOU ARE READING
Desde El Borde
Teen FictionPortada con Chat gpt por qué soy malísimo dibujando Alex está a punto de entrar a la secundaria, y aunque el mundo parece avanzar con normalidad, él siente que va desfasado. Su cuerpo, su nombre y su reflejo no siempre coinciden con lo que siente po...
