Capitulo 1 - Caballero Caido

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Onigashima

Luffy despertó agitando la nariz, como si soñara con un plato de comida, y se sentó rápidamente a pesar de sus heridas con la intención de pillar algo de lo que fuera que la gente a su alrededor estuviese comiendo.

Por desgracia, aunque la multitud se amontonó a su alrededor —especialmente sus nakamas—, Luffy no vio comida, lo que le hizo soltar un suspiro mientras buscaba a su cocinero con la mirada. Al no verlo, ladeó la cabeza, confuso, y acto seguido cogió todo el aire que sus pulmones pudieron contener.

—¡Sanji! ¡Carne!

A su alrededor, los demás sonrieron al ver a su capitán con la misma energía de siempre, aunque no estaban seguros de que la petición de Luffy pudiera ser atendida: Sanji no estaba cerca.

Nami bufó. El muy imbécil seguramente andaría por ahí, corriendo tras las cortesanas de Onigashima o cualquier otra mujer que se le hubiera cruzado en el camino. El cocinero había desaparecido tras un breve encuentro entre él y Chopper, o eso les había dicho el doctor; antes de eso, Robin solo lo había visto brevemente junto a Brook cuando lo salvaron de, cómo no, una mujer.

Por eso gritó. El idiota seguía sin poder pelear contra una mujer debido a sus códigos y, aunque Nami seguía tan impresionada como la primera vez que supo de sus principios, le molestaba profundamente que un tipo tan fuerte tuviera esa debilidad. Cualquier mujer podría vencerlo y, si sus enemigos llegaban a saberlo, sería un problema para la banda.

Y para ti.

Nami se negó a aceptar ese pensamiento. Sanji era un nakama más, uno de los fuertes, y alguien en quien estaba aprendiendo a confiar de nuevo, pero no había nada más profundo que la necesidad de tener a alguien poderoso en la tripulación que, además, supiera cocinar y preparase unos platos que jamás consiguió probar en otro lado ni imitar.

Lo que sea que hubiera podido sentir brevemente en Zou desapareció en Totto Land, en el mismo instante en que él le propinó la primera patada a un Luffy que jamás se defendió de sus ataques.

—¡Oi! ¡Sanji! —gritó Luffy, tratando de ponerse en pie—. ¡Saaaanji!

—¡Luffy, siéntate! —le gritó Chopper.

—¡No! ¡Tengo hambre y quiero que Sanji me cocine mi carne! —replicó Luffy, preparándose para gritar otra vez.

Esta vez, Nami le propinó un golpe en la cabeza que le obligó a sentarse. Ella suspiró; realmente, quitando a Robin y a veces a Chopper, estaba rodeada de idiotas, y el primero era su capitán.

—Basta. Sanji-kun no está cerca, no lo hemos visto —dijo Nami con el puño todavía en alto—. Seguramente ande persiguiendo cortesanas por ahí. Mandaremos a alguien a buscarlo en un momento, cállate de una vez.

Luffy murmuró una disculpa, sentándose de nuevo mientras pedía su carne como un niño pequeño. Algo en el corazón de Nami se ablandó lo suficiente como para decidir levantarse y buscar a Sanji ella misma. Además, tenía ganas de verlo para darle un buen golpe por no estar allí con ellos. Usopp ya le había sugerido que a lo mejor estaba herido, pero a Nami aquello le parecía absurdo: Luffy y Zoro eran los que acababan hechos un desastre siempre, no Sanji.

Por suerte o por estrategia, Sanji siempre terminaba en pie, y esa era una verdad tan absoluta que Nami había aprendido —especialmente después de separarse y reagruparse dos años después— a no preocuparse por él.

Si alguien sobreviviría a todo esto, ella estaba segurísima de que sería Sanji.

—¡Doctor Chopper!

Straw Hat ShieldTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang