La luz del amanecer entró suavemente sobre la ventana, bajando tranquilamente sobre la cama y finalmente despertando a Sarah. Ella aún recuerda cuando Whitheraft se fue. Y aún recuerda su misión. Proteger a Sindy. Afortunadamente, aún quedan muchas explicaciones que dar a su padre. Pero por ahora, solo debe despertarse. Esperanzada en poder volver a ver a Whitheraft alguna vez.
-”Ojalá…”
Dijo ella, bastante deprimida. Pues aún recuerda cómo reaccionó Whitheraft ante la muerte de Zirax y Ophiss. Y aunque no lo diga, es evidente que ella también resultó afectada, pues perdió a dos grandes amigos por culpa de la ambición de un hombre multimillonario con sed de caos… y también a alguien que la protegió –Independientemente de si era por código que por convicción. (Si, Whitheraft la salvó de morir en el desierto por humanidad)–
Pero al bajar a la cocina, se encontró a su padre. Este la vió decaída y preguntó.
-”¿Estás bien, amor?”
-”Si… Estoy bien, papá”
Respondió ella, aunque su tono decía lo contrario. Luke, su padre. Intentó animarla con bromas o chistes, pero no resultó. Sarah siguió viendo por la ventana, como si buscará algo… o a alguien.
Al salir a la calle, a comprar cualquier cosa para distraerse, un hombre se le acercó y acorraló en un callejón. Nadie sabe que ella está ahí. Ni siquiera sobre el peligro que corre.
Pero antes de que el hombre siquiera le pusiera una mano encima, una cuchilla de plata impactó en la pared, cortando la mano del sujeto. Seguido de esto, la cuchilla regresó a las sombras gracias a un mecanismo de cadena que la jaló. Un Click sonó en la obscuridad y una silueta con un ojo rojo brillante y el otro celeste luminoso habló con una voz grave, fría y letal.
-”Alejate… Si es que aún quieres tu otra mano”
El hombre retó a la sombra, evidentemente asustado, pero al ser una nación aún inestable en la legalidad. Matar no es ilegal aún. Por lo que la sombra bajó hasta que la luz lo golpeó. Unas botas blindadas con cuchillas en los talones, un pantalón táctico razgado y dañado negro, una chaqueta negra con cota de malla que sobresale en los impactos y razgaduras, una máscara Anti-gas, cuello cubierto por una bufanda, cabello rojinegro en los brazos, una cola de lobo del mismo color, orejas, esa mirada con heterocromia. Es el. Whitheraft. El mutante nacido del infierno.
Sarah apenas pudo contener su emoción. Gritó de emoción, el hombre sostenía su mano recién amputada. Pero rápidamente perdió la otra
-”Tendré paciencia contigo… contaré hasta 5”
Dijo Whitheraft, mientras observa al hombre con esa mirada muerta que tanto lo caracteriza. Y cerró los ojos, como si jugara con el hombre.
La cuenta regresiva llegó a cero, y cuando el abrió los ojos. El hombre ya no estaba, pero sí un rastro de sangre. Gotas de sangre llevan a la dirección del hombre. Pero Whitheraft no lo siguió. Sin manos no podrá hacer mucho.
Whitheraft simplemente siguió su camino. No sin antes detenerse porque alguien jaló su brazo. Sarah está aferrada a el.
-”No te vayas… por favor”
Dijo ella, sorprendida, pues pensó que Whitheraft había muerto en la batalla contra el 555.
Pero el simplemente la alejó. Sin cuidado, sin agresividad. Solamente con la calma de alguien que retó a la muerte. Y la venció.
-”¿Te conozco?”
Dijo el. Evidentemente sin recordar nada. Ni siquiera de cuando se conocieron… que no fue romántico. Fue literalmente un Whitheraft hambriento picandola con un palo, pensando que era un cadáver.
