No sé exactamente en qué momento llegué aquí.
No recuerdo un día especial ni una historia que empiece con “todo cambió cuando…”.
Solo sé que, desde que tengo memoria, esta ha sido mi casa.
Vivimos en México, en una casa que no es enorme pero siempre se siente llena.
Llena de sonidos, de gente que entra y sale, de música que aparece a cualquier hora del día.
Es una casa donde nunca hay un silencio incómodo.
Me llamo Kenneth, aunque casi nadie me dice así.
Para mis papás soy Kenny.
Cuando estoy dormido me llaman bajito, como si fuera un secreto.
Cuando estoy despierto y he hecho algo mal… ahí sí soy Kenneth completo.
Tengo quince años y dos papás.
A los dos les digo papá.
Nunca fue confuso para mí.
Siempre supe a quién llamaba.
Mis papás se llaman Alejandro e Iannis.
Se conocieron aquí, en México, gracias a la música.
Eso siempre me lo cuentan igual, como si fuera una historia importante que no debe cambiarse.
Dicen que desde el primer momento hubo algo distinto, una conexión fuerte, de esas que no se explican, solo se sienten.
Ellos se aman.
No de una forma exagerada ni empalagosa, sino de una forma segura.
Como si supieran, sin dudarlo, que el otro siempre va a estar ahí.
Alejandro es más expresivo.
Habla mucho, gesticula, se ríe fuerte.
Pero cuando alguien menciona a Iannis, Alejandro cambia.
Se vuelve más serio, más atento, como si todo lo demás dejara de importar.
No es celoso… bueno, no siempre.
Pero cuando algo tiene que ver con Iannis, se nota que no le da igual.
Iannis es más tranquilo.
Observa más de lo que habla.
Tiene una forma de estar que calma todo a su alrededor.
No se altera fácilmente, pero cuando algo le importa de verdad, lo defiende con todo.
Yo crecí viendo cómo se cuidan.
Cómo se discuten por cosas pequeñas y luego se buscan.
Cómo se retan, como si compitieran, pero sin dejar de quererse nunca.
Los dos trabajan en la música.
La música es parte de nuestra familia.
Está en las mañanas, en las tardes, en las noches largas.
A veces siento que la casa respira al ritmo de una canción.
No soy hijo biológico de ninguno de los dos.
Eso nunca fue un problema.
Ellos me eligieron.
Y yo, sin saberlo, también los elegí a ellos.
Tengo abuelos que me quieren, tíos, parientes y personas que no comparten mi sangre, pero sí mi vida.
Somos una familia unida.
No perfecta, pero feliz.
Claro que hay discusiones.
Claro que hay días difíciles.
Pero siempre terminan igual: juntos.
Esta es nuestra historia.
La historia de una familia que se eligió.
__________
Holaa
Es la primera vez que escribo una historia jajaja pero uf ustedes tranquilos yo nerviosa espero les guste mucho mucho.
Bye
YOU ARE READING
La familia que elegimos (ALENNIS)
FanfictionIannís y Alejandro están convencidos de que son una pareja funcional. Se aman, se desean, se pelean por tonterías y se reconcilian como si nada. Básicamente: creen que lo están haciendo bien. Kenneth, su hijo, piensa lo contrario... pero los quiere...
