Prólogo

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A veces, las personas que amamos no son lo que pensamos.
Yo lo descubrí demasiado tarde. Cada sonrisa escondía un filo invisible, cada palabra  llevaba un peso que no entendía… hasta que ya no podía escapar de él.
elegante… y depredador. Una combinación que me confundía, que me atrapaba, que me hacía dudar de mis propios pensamientos.
Todo lo que sentía se mezclaba con miedo, deseo y una extraña necesidad de complacerlo...

La dulzura del depredador Stories to obsess over. Discover now