prologo

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Ciudad Dorada, capital del ejército de la UNSC
14:18 horas — 3 de julio de 2556
Torre de Defensa Principal — Centro de Operaciones

Las aeronaves de transporte clase SAW rugían en lo alto, cortando el cielo con su característico zumbido metálico. Desde sus laterales, los soldados contemplaban el paisaje: una metrópolis herida, aún marcada por cicatrices negras y estructuras derrumbadas tras el ataque de los Desterrados un mes atrás.

Pero entre la devastación, se alzaba imponente la torre en forma de “T”, centro nervioso del ejército y símbolo de que, pese a todo, la UNSC no había caído.

Dentro de la torre, dos figuras conversaban.

El coronel mayor William J. Blazkowicz, 65 años, más canas que cabello y un porte que imponía tanto como cuando era joven, reía con fuerza junto al comandante Spartan Mactavish, de segunda generación, cicatriz en el ojo derecho, corte de cabello mohawk , y su armadura Mark V azul llena de historias, golpes y gloria.

Las risas resonaban en la sala… hasta que Mactavish cortó la suya de golpe.

—Sé que no me llamaste para recordar batallas, Blazko. Dime qué está pasando —su tono era seco, firme, propio de un soldado.

Blazkowicz suspiró, y su expresión cambió de forma casi militar.

—Hace un mes los Desterrados nos declararon la guerra. Múltiples ataques. Ciudades perdidas. Bases arrasadas. Hemos pasado treinta días evacuando, conteniendo… . Pero se acabó la defensa. Es hora de recuperar lo que es nuestro. Y para ello te necesito, Mactavish. Necesito que formes un equipo de operaciones especiales.

Mactavish levantó una ceja.

—¿Como el equipo Rainbow?

—Exactamente —respondió Blazco con una sonrisa apenas perceptible—. El mayor Stacker ha ofrecido su base como centro de operaciones.

—Bien —dijo Mactavish—. ¿Y el equipo? ¿Ya tienes algo armado o tengo que hacer audiciones de talento

El coronel deslizó una carpeta sobre la mesa.

—Recomendados.

Mactavish la tomó, hojeándola con la indiferencia.

—Hazachi, Gen 2… bueno, pero trabaja solo.
Daniels, Gen 4… no lo conozco.
Tyson, María, Hugo, Isaac… descartados.
—Abrió la siguiente página—. Havock y Maverick… ahora sí. Estos dos me gustan. ¿Dónde están?

—Base Bogola. Fueron enviados como refuerzo. Si los quieres, aviso para que se muevan.

—Hazlo.

Blazowicz continuó:

—Si ninguno más te interesa, dame nombres.

Mactavish no dudó.

—Spartan Striker, Gen 2.

—Disponible.

—Segundo al mando. Quiero alguien de confianza.

—¿pense que Stacker seria tu segundo al mando?

—Él no va a misiones. Necesito a alguien que pueda mancharse las manos. SCDO Hudson, Capitán.

—Por el momentono esta disponible, pero mandaré un equipo para traerlo. Vendrá acompañado: su equipo de operaciones, Randy, Carlos, Jason y Connie, todos SCDO. ¿Disuelvo el equipo o los quieres a los cinco?

—Tráelos. Él decidirá si se quedan.

Blazkowicz asintió y avanzó al siguiente bloque de archivos.

—Spartans Jacob, Mía, Bolt y Víctor, Gen 3.

—Entrenados por ti?, e hijos de tus antiguos compañeros Spartans?, se seguro ya sabes de lo que son capaces... con un pequeño tono burlon blazko comento

—¿Dónde están? —preguntó Mactavish sin levantar la vista.

—Mía y Jacob: defendiendo la base Stark.
Bolt: base Goliath con Stacker.
Víctor… —el coronel bajó la voz— no sobrevivió.

El silencio pesó varios segundos.

—Así es este oficio… —susurró Mactavish, sin dejar escapar más emoción de la necesaria.

—¿Lo reemplazamos?

—No. Nadie ocupará su lugar. Solo falta un último miembro… un piloto.

Blazkowicz frunció el ceño.
—Stacker puede darte pilotos cuando quieras.

—No quiero un piloto. Quiero al piloto. Intrépido, temerario… problemático. Ya sabes de quién hablo.

—¿Él? —El coronel lo miró como si hubiera escuchado un chiste peligroso—. Es un líder nato. Pero un desastre para medir consecuencias.

—Lidiaré con eso —respondió Mactavish con media sonrisa—. Esos once serán mi equipo inicial. Hudson elegirá a los próximos. Confío en él.

Blazkowich se puso de pie y le ofreció la mano.

—Suerte, Spartan. Responderás solo ante mí. Y ayuda a todas las unidades que lo necesiten.

—Nos vemos, Blazco —dijo Mactavish, poniéndose el casco en el cinturón—. Trata de no morir.

El spartan salió de la sala con paso firme, dirigiéndose al helipuerto mientras el eco de sus botas resonaba como metal pesado.
Un SAW lo esperaba para llevarlo a la base Goliath.

equipo deltaWhere stories live. Discover now