27-11-25

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Cuánto tiempo estaríamos encerrados era un misterio, ¿hasta que la Gerra terminara ?
Vault-tec nos pinto esto como las mejores vacaciones que podríamos tener. Mientras el mundo se iba a la mierda nosotros lo tendríamos todo.
Pero había algo que me hacía dudar, ¿porque querríamos quedarnos bajo tierra no se cuánto tiempo?.

Había escuchado de los refugios que estaban construyendo por todo el país. Lugares donde la gente se resguardaria, nos dieron una maldita revista con las comparaciones de los refugios normales al que estaríamos nosotros, las comodidades y todo lo que podríamos tener.
Le dije a madre que podría mandar a construir un refugio con la cantidad absurda de dinero que pedían Pero ella estaba convencida. Descia que tendríamos todo lo que quisiéramos y que además tendríamos a nuestra disposición personal del refugio que estará exclusivamente para satisfacer todas nuestras peticiones.

Llegamos a la isla en nuestro yate privado y desde que llegué me di cuenta que tenía razón, esto era una maldita estafa. La isla no se veía como nos lo habían mostrado, todo daba asco y sentía que vomitaría por el lugar, Un maldito pueblo pesquero.
Madre me obligó a bajar, me dijo que esperaríamos en el hotel y solo de ser necesario entraríamos al refugio. Al menos el hotel si era como dijeron algo moderno, elegante y muy espacioso.

La guerra era aburrida, mucho de los lugares turísticos de la isla estaban cerrados o solo con acceso a algunas zonas. No podría alejarme mucho del hotel ya que en caso de necesitarlo debería llegar lo más pronto posible.
Aún así intenté hacer lo mas que pudiera pasara distraerme.
Había traído algunas cosas necesaria para mí estadía en ese lugar, pero cuando llege a recepción solo me dejaron pasar un poco de equipaje a la habitación, lo demás fue ingresado por otro lado del hotel.  Pedí al personal del hotel conseguir algunas de mis cosas, pero solo me decían que estaban haciendo lo posible.

Fue hasta después de tres días que alguien tocó a mi puerta.

Buenos días senoñrita tsurugi. Mi nombre es Marinette dupaint-cheng. Estaré a su disposición personal durante su estadía en el refugio ciento dieciocho.- la chica me sonrió. Era un poco bajita, llevaba un traje raro azul con amarillo y una identificación colgada del cuello - me complace anunciarle su estadía en el refugio está próxima a comenzar. Si me permite la guiaré hasta su nuevo hogar -

Mire alrededor y vi a un par de personas las con esos trajes raros, unos hablaban con otros huéspedes, otros aún tocaban la puerta y otro guiaba a madre.

Ire por mis cosas - le susurré.

Permítame ayudarle!- me dijo con amabilidad y los dos entramos a la habitación.
Guardamos mis cosas y ella salió cargando mis maletas.

¡Supervisor! - un chico vestido con ese uniforme azul golpeaba la puerta algo desesperado. - ¡supervisor! ¡Tiene que bajar ahora!- intentaba abrir la puerta pero al parecer su llave no funcionaba.

Marinette no dijo nada, solo siguió caminando hasta el elevador, llegamos al lobby donde había algunas otras personas discutiendo un poco. - !¿como que el elevador se atoró?! ¡Me dieron que mi auto estatal seguro dentro de el garaje del refugio!- grito un hombre bastante furioso.

Señor nuestros técnicos están haciendo todo lo posible por solucionar el problema - respondió con tranquilidad una chica en uniforme azul.

Bajamos por un segundo ascensor y al salir mire el lugar con disgusto - ¿donde estamos ?- le pregunté a la chica que llevaba mis cosas.

Este es el sótano del hotel Cliff's Edge. Del lado izquierdo está la lavandería - respondió con tranquilidad mientras miró unos segundos al lugar.

Me acerque y mire por la puerta, vi a dos personas sacar ropa con desesperación del interior de las máquinas y meterla en un carrito sin importar si estaba mojada o recién planchada .

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