Este es un creepypasta propio que eh enpesado a aser, y mi primer wattpad, espero que les guste
El aire del bosque de Oakhaven era tan espeso como el silencio. Para Jacob, un chico de 16 años, el campamento familiar era una tradición anual, una pausa obligatoria del ruido del mundo. Estaban a kilómetros de cualquier camino principal, solo ellos tres: él, su padre, y su madre.
La primera noche, Jacob no pudo dormir. No fue un mal sueño ni el crujido de las ramas; fue una sensación. Una quietud demasiado profunda, como si el propio bosque hubiera dejado de respirar.
Se levantó de la tienda para estirar las piernas. La hoguera se había reducido a un lecho de brasas rojas. Miró hacia el muro de árboles oscuros que rodeaba el claro, y fue entonces cuando lo sintió por primera vez: una punzada de dolor agudo detrás de sus ojos, como una migraña repentina, seguida de un zumbido bajo y sordo que parecía vibrar dentro de sus huesos.
Parpadeó, frotándose los ojos, y el sonido se detuvo. Pero por un instante, entre la negrura de los pinos, juró haber visto algo.
No era un animal. Era la ausencia de un animal.
Una figura alta, antinaturalmente delgada, de un blanco enfermizo, se alzaba más allá de donde la luz de la luna podía alcanzar. No tenía rostro, solo una superficie lisa y pálida, y donde deberían estar las manos, había una masa borrosa que se retrajo rápidamente en la sombra.
Jacob se quedó helado, la respiración atrapada en su garganta. Su mente gritaba: ¿Qué es eso? Pero, extrañamente, su cuerpo se sintió... fascinado. Una rara sensación de paz distorsionada, como si el miedo fuera una emoción lejana y obsoleta, invadió su shock.
Corrió de vuelta a la tienda, temblando, pero no por el terror. Era un tipo de miedo nuevo, uno que se sentía correcto, un error en el tejido de la realidad que Jacob inexplicablemente quería ver de nuevo.
A la mañana siguiente, no dijo nada. Su padre bromeó sobre los ruidos de los mapaches, y su madre le sirvió panqueques. Pero Jacob notó la estática en la radio del coche, incluso cuando estaba apagada, y cada vez que se alejaba un poco de la luz del sol, sentía el mismo frío glacial en la espalda. El ser no atacó; solo observó, tejiendo su influencia en la psique de Jacob, deshaciendo lentamente los límites entre el miedo y la admiración.
-5/7/2010
