⛈️Lara
El Den Den Mushi me miraba con la misma cara que pongo yo cuando sé que voy a meterme en un lío: ojos muy abiertos y un silencio sospechoso.
—Ni se te ocurra sonar —le advertí, con el cigarro colgando del labio.
Pero claro, sonó.
El caracol vibró encima del mapa extendido sobre la mesa del Steam Gala, y por un momento me planteé tirarlo por la borda. No sería la primera vez.
—Capitana, ¿lo cojo? —preguntó Lyss, mi contramaestre, desde la escotilla.
—No. Si es alguien importante, insistirá —contesté, soltando el humo.
A la tercera llamada, insistió.
—Maldita sea —mascullé, aplastando el cigarro—. Dame eso.
Lo descolgué sin ganas, con el tono de quien está a punto de escuchar una tragedia marinera o, peor aún, una petición de ayuda.
—¿Quién demonios llama a estas horas?
—Lara... —La voz era ronca, débil.
Me quedé helada.
—¿Killer? ¿Eres tú?
Un silencio pesado, seguido de un gruñido ahogado.
—Nos tienen... Kid está... —tosió—. Está muy mal.
El corazón se me fue a la garganta.
Durante un segundo, el mundo se encogió al tamaño de aquel caracol. Podía oír el viento del otro lado, las olas golpeando madera, el sonido metálico de la respiración de Killer.
—Dime dónde estáis.
—Isla de Elbaf... —jadeó—. Shanks el pelirrojo...
—De acuerdo, no digas más —interrumpí—. Aguantad. Voy para allá.
Colgué antes de que dijera otra palabra, porque si no, me habría temblado la voz. Y a mí no me tiembla nada, o eso intento creer.
El Steam Gala rugió cuando di la orden de virar el timón. Las chicas se pusieron en marcha, y yo, por dentro, trataba de mantenerme en una pieza. Kid. Mi hermano. El imbécil más testarudo del mundo... y mi única familia.
Y entonces, como si el universo tuviera un sentido del humor retorcido, el Den Den Mushi volvió a sonar.
—¿Otra vez? —resoplé.
Lo cogí, jurando por todo el Grand Line que si era alguien intentando venderme mapas falsos, le dispararía sin dudar.
—¿Qué pasa ahora?
—Lara, soy yo... Bepo.
Cerré los ojos. Genial.
—Bepo, no puedo hablar ahora. Mi hermano está medio muerto.
—¡Lo sé! Pero Law también... necesitamos tu ayuda. Estamos en la costa de Hachinosu.
Y ahí, justo ahí, sentí que el destino me guiñaba un ojo y me decía: ¿Ves, capitana? Nunca es solo uno.
Me reí, porque o te reías o te lanzabas por la borda.
—Perfecto. Dos capitanes al borde de la tumba, y una sola mujer para salvarlos.
—¿Eso es un sí? —preguntó Bepo, esperanzado.
—Eso es un "aguantad que va a ser un viaje largo".
Colgué. Me serví un trago de ron, y me apoyé en la barandilla del barco mientras el viento enredaba mi pelo rojo.
Dos rescates imposibles.
Un corazón que no sabía en qué lío se estaba metiendo.
Y el nombre de Trafalgar Law empezando a quemar en mi cabeza... como una mala idea de las que acaban marcándote para siempre.
⋆。°✩ ⛈️✩°。⋆
Tardamos tres días en llegar a las costas de Elbaf. Tres días sin dormir, a base de ron y café, mientras repasaba mentalmente todas las formas posibles de matar a un Yonko, y no a cualquier Yonko, al Pelirrojo.
Cuando por fin divisamos la isla, mi garganta ardía de tensión.
La costa que bordeaba la isla estaba impregnada de un olor inconfundible: humo, ruinas y olor a sangre.
—No hay señales de su barco, capitana —dijo Lyss, mirando por el catalejo.
—Perfecto. Menos testigos.
Desembarqué con la pistola cargada, y no necesité más de diez pasos para encontrar a Killer, medio apoyado en una roca, cubierto de vendajes y terco como siempre.
—Tardas más que el correo, Larita —murmuró, con esa sonrisa que siempre me ha sacado de quicio.
—Y tú pareces un chiste malo con tanta venda. ¿Dónde está mi hermano?
Se apartó apenas un paso. Kid yacía inconsciente sobre la arena, el pecho cubierto de cortes y el rostro tan pálido que me dolió mirarlo.
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Rescate
FanfictionLara Kid no es precisamente una damisela en apuros. Es capitana, pirata y la mujer que más maldice por minuto de todo el Nuevo Mundo. Su tripulación -las Sirenas Punk- la siguen sin pestañear, aunque su barco, el Steam Gala, parezca más una fiesta f...
