Capitulo 1 - La nueva compañera de cuarto

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Wednesday

La lluvia caía con fuerza como si de un diluvio se tratara, solo podía observar la ventanilla del carruaje fúnebre que me llevaba a la Nevermore Academy. Claramente, iba en contra de mi voluntad, madre decía que era una oportunidad excelente para hacer amigos y estar rodeada de personas que al fin lograrían "entenderme", como si eso realmente me interesara. Nunca me ha llamado la atención seguir sus pasos, si no fuera porque me expulsaron de mi anterior colegio, jamás estaría pisando esta absurda academia que mis padres tienen en un pedestal. El cielo, gris y húmedo, lograba ser un reflejo de mi animo... Aunque para ser sincera, me parecía un exceso de sentimentalismo llamarlo así.

El carruaje se detuvo frente a unas rejas de hierro forjado, no me gustaba admitirlo pero al menos el emblema de este lugar dejaba mucho que desear, un aspecto sombrío y lleno de misterios. Al bajar, sentí como el aire del lugar se impregnaba en mi cuerpo y en como el frio lograba molerme los dedos, maravillosa sensación. Sí, todo iba "bien" hasta que una chillona voz se adelanto interrumpiendo el silencio y mi tranquilidad. 

— ¡Hola!, tu debes ser Wednesday Addams, me han hablado un poco de ti — Dijo una chica rubia, de ojos azules, cuya sonrisa era capaz de resucitar a cualquier flor marchita y hacer bailar a unicornios, sin contar su vestimenta totalmente colorida — Soy Enid Sinclair, tu nueva compañera de cuarto. — Esto ultimo lo dijo inclinándose un poco en busca de contacto.

Era más que obvio que no se lo recibiría, solo pude observarla de arriba hacia abajo notando en ella ciertas características que solo me provocan nauseas. Es decir, como alguien puede usar tantos colores pasteles, tener sus uñas de diferentes colores y mostrar un aura tan enérgica de esas que se siente ofensivas de observar. 

— Lamento informarte — Respondí con el mismo tono monocorde de todos los días — Soy alérgica al exceso de color. 

Enid río un poco ante mi respuesta, no entendía el por qué, que era lo que le parecía gracioso.

— Tranquila, lo entiendo perfecto, supongo que por eso es que llevas todo negro. Te luce bastante. 

Para ser sincera, no era la respuesta que esperaba, así como no planeaba sentirme rara con eso. No obstante, decidí no decir nada. Un rato después de tener esa interacción con Enid, me despedí de mis padres, no sin antes recalcar que encontraría la forma de escapar de este lugar, ya que al final, fue su idea traerme aquí. 

Al ingresar a la habitación, lo primero que pude observar fue que de un lado había un caos de brillo, música, maquillaje, perfumes frutales, una gran cantidad de peluches encima de la cama e imágenes con mucho color pegadas a los alrededores de esta. Por un momento, sentí mis ojos arder. Luego observe el otro lado de la habitación, el lado que asumí como mío, silencioso, monocromático, y con una estética impecable.

— Estaba pensando en dividirlo en la mitad, podemos trazar una línea — Habló Enid mientras observaba el piso con una sonrisa inocente.

— Ya lo hice — Respondí mientras terminaba de plegar una cinta negra de forma líneal que lograba separar ambos mundos totalmente diferentes.

— Esta bien, prometo no cruzar a tu lado — Dijo Enid, apoyando el mentón en su mano mientras observaba directamente hacía mi lado — A menos de que me invites a hacerlo. 

Al escuchar su respuesta, dirigí mi mirada hacía ella y levante una ceja curiosa.

— Créeme, eso nunca va a pasar, así que no contengas la respiración — Le di la espalda. 

El silencio se instalo en la habitación, opte por empezar a desempacar mis cosas y acomodé mi maquina de escribir recordando que ya casi era la hora para seguir escribiendo mi historia. De fondo, me pareció escuchar que Enid hizo lo mismo y poco a poco empezó a sonar una canción pop desde su celular, bastante ruidosa para mí. Cerré los ojos con todas mis fuerzas tratando de evitar la necesidad de ir a apagarlo, hasta que no pude más, me acerque y lo apague sin decir una sola palabra.  

— ¿Por qué hiciste eso? — Preguntó fijando su mirada en mi espalda. Decidí no responder, ya se me estaba haciendo tarde para seguir trabajando en mi libro.

No paso un poco más de 10 segundos, cuando la música volvió a sonar, esta vez con mucha mas fuerza, así mismo se escuchaban los pasos de alguien saltando en la habitación que, obviamente provenían de Enid. Era más que claro que lo estaba haciendo de aposta.

— Apaga eso — Solté cortante mientras daba la vuelta para mirarla. Enid me ignoro totalmente y siguió bailando haciendo un movimiento con sus manos. — Ultima advertencia — Camine rápidamente hacia donde se encontraba y de un momento a otro, las garras de sus manos aparecieron apuntándolas hacia mi. 

— No te metas conmigo. Esta gatita tiene garras y no me da miedo usarlas — Respondió mirándome fijamente.

Antes de que pudiera contestar algo más, llego a la habitación lo que parecía ser una profesora preguntando sobre si me había instalado bien y si Enid me había recibido como se debía. A mi lado, se encontraba la rubia muy sonriente observando a la profesora orgullosa de lo que había hecho, pero creo que no contaba con mi respuesta.

— Me ha estado asfixiando con su hospitalidad, me gustaría devolverle el favor... Cuando duerma — Solté esto ultimo, recibiendo una mirada algo asustada de parte de Enid.

La profesora me regalo una flor para darme la bienvenida, me dio unas cuantas recomendaciones del lugar y sin decir nada más, se marcho. 

Esa noche Enid dormía plácidamente con una cobija rosa pastel abrazada a un peluche, mientras yo estaba sentada junto a mi maquina de escribir relatando un par de cosas.

"Primer día en esta academia Nevermore, me han asignado una compañera que solo irradia alegría con solo sonreír, sería capaz de iluminar una morgue si se lo propone. No he dejado de pensar en la corta discusión que tuvimos hace un rato y, sigo sin comprender como esta criatura ruidosa logra inspirar... silencio."

Detuve la escritura y observe a Enid, dormía profundamente, tenía el cabello dorado esparcido sobre la almohada. Fruncí un poco el ceño, incómoda con la sensación, había algo en la otra chica que, por mas que me disgustara, sentía que solo no podría odiarla o tratarla igual que al resto.

Apagué la lampara y me dispuse a dormir, mañana ya sería un nuevo día. 



ENTRE SOMBRAS Y COLORES (WENCLAIR)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora