capitulo 1:

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El Hyde había sido derrotado y trasladado a Willow Hill. Pasaron varios días de calma aparente, mientras los estudiantes de Nevermore regresaban a sus casas para descansar. Todo parecía en orden, hasta que, en una noche cualquiera, una tormenta inesperada se desató sobre Willow Hill. No había señales previas de mal clima, pero los cielos se oscurecieron y los relámpagos comenzaron a iluminar el bosque cercano.

Entre los truenos, una luz intensa y extraña emergió desde lo profundo del bosque, llamando de inmediato la atención de los guardias y del personal. Movidos por la inquietud, varios se adentraron en la zona para investigar. Lo que encontraron los dejó sin aliento: tendida en el suelo, en medio del barro y la lluvia, yacía una criatura colosal. Su piel era de un negro opaco que apenas reflejaba la luz, su cuerpo medía más de siete metros de largo y se alzaba casi cuatro metros del suelo, con garras descomunales tan largas y afiladas que parecían cuchillas de metal. Sus dientes, al descubierto en un rictus de dolor, eran tan filosos como dagas. Lo más llamativo era una franja de color amarillento, parecida al tono de la mostaza, que recorría parte de su cuerpo, como si fuese una marca natural o quizás un vestigio de algo más.

El ser estaba herido de gravedad: tenía dos grandes agujeros en su torso, como si hubiese sido atravesado por enormes lanzas o cuernos. Sin embargo, contra toda lógica, aún respiraba. Los hombres de Willow Hill, confundidos, pensaron que se trataba de un excluido desconocido, y decidieron trasladarlo de inmediato. Sorprendentemente, al examinarlo, comprobaron que ninguno de sus órganos vitales había sido dañado. Cerraron sus heridas como pudieron, casi incrédulos de que algo tan monstruoso pudiera sobrevivir a semejante empalamiento.

Por precaución, lo encerraron en una habitación reforzada con muros dobles y puertas selladas, convencidos de que, si alguna vez despertaba, sería una amenaza mayor a cualquier cosa vista antes en Willow Hill.

Pasaron los días, y entonces, al fin, la criatura abrió los ojos. Se incorporó lentamente, observando a su alrededor con una mezcla de confusión y desorientación. Intentaron hablarle, tratar de establecer algún tipo de comunicación, pero no respondió; ni parecía comprender, ni podía articular palabra alguna... o al menos eso creyeron.

Con el tiempo, comenzaron a alimentarlo con carne fresca y agua, aunque cada vez que lo hacían, el silencio del lugar era interrumpido por el sonido de sus garras rasgando las paredes de concreto. Las marcas quedaban grabadas profundamente, como advertencias silenciosas de su poder. Aquello bastó para que el personal lo clasificara como extremadamente peligroso. Desde entonces, solo personal autorizado tenía permitido acercarse a su celda.

Y, en el aire de Willow Hill, empezó a crecer una duda: ¿de dónde había venido realmente esa criatura?

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Habían pasado ya dos meses desde la llegada de la criatura a Willow Hill. Durante ese tiempo, su cuerpo no solo sanó, sino que creció de manera descomunal, alcanzando dimensiones que desafiaban toda lógica: ahora medía más de nueve metros de largo y se alzaba a 4,6 metros de altura. Su mera presencia imponía un terror indescriptible. Pocos eran los que se atrevían a acercarse a su celda; la mayoría evitaba siquiera pasar cerca de aquel pasillo. Bastaba escuchar los gruñidos profundos y guturales que resonaban tras las paredes de acero para que un escalofrío recorriera la espalda de cualquiera. Nadie quería mirar a los ojos de la bestia, nadie quería ser recordado por ella.

En Willow Hill, casi nadie se atrevía a acercarse a su celda. Solo con escuchar sus gruñidos profundos, un eco gutural que reverberaba en las paredes del sanatorio, el miedo se apoderaba de los guardias y del personal médico. Algunos aseguraban que, cuando se quedaban de pie frente a aquella puerta blindada, sentían como si algo los estuviera observando desde el otro lado, esperando el momento exacto para salir.

Mientras tanto, en Nevermore, Merlina tejía un plan. Había decidido infiltrarse en Willow Hill, convencida de que dentro se escondían secretos que nadie debía ocultar. A las afueras, Enid y Agnes vigilaban desde los arbustos, preparadas para intervenir si algo salía mal.

Cuando llegaron a las instalaciones, Merlina se internó en el edificio con la ayuda de su tío Lucas, que ya se encontraba dentro. Juntos provocaron un cortocircuito en el sistema eléctrico, lo que liberó a decenas de pacientes de sus celdas. El caos se desató en cuestión de segundos. Entre ese desorden, Lauren aprovechó para abrir la celda de Tyler... pero su decisión resultó fatal. Apenas libre, Tyler se transformó en Hyde y, sin dudarlo, lo asesinó en el acto. El rugido del monstruo resonó en los pasillos, anunciando su regreso.

En otro sector, donde reinaba un silencio casi antinatural, el Indoraptor abrió lentamente los ojos. La criatura observó cómo la electricidad se apagaba por un segundo, y luego las luces de emergencia bañaban los pasillos con un resplandor rojo y opresivo. Con calma perturbadora, el monstruo alzó una de sus garras y empujó la puerta metálica de su jaula, que cedió con un chirrido agudo. Sus colmillos se asomaron en lo que parecía una macabra sonrisa. Sabía que era libre.

El candado no resistió. La puerta principal era demasiado estrecha para su tamaño, así que, con un rugido grave, embistió contra el muro de contención. Los ladrillos y el concreto se desplomaron como si fueran papel. El Indoraptor estaba libre.

La bestia comenzó a recorrer los pasillos, y todo aquel que tuvo la desgracia de cruzarse en su camino —paciente, guardia o enfermero— fue masacrado sin piedad. Garras que se movían como navajas, mordidas que partían cuerpos en un instante. Algunos los devoraba, otros simplemente quedaban tirados como despojos ensangrentados. Finalmente, saltó por una ventana y trepó ágilmente hasta el techo del edificio, acechando desde lo alto.

Mientras tanto, los policías llegaban a la entrada, intentando contener el caos. Fue en ese instante que el Hyde embistió a Merlina con toda su furia, lanzándola por una ventana y estampándola brutalmente contra el pavimento. El cuerpo de la joven quedó inerte en el suelo. El Hyde no se detuvo: saltó tras ella hacia el exterior, enfrentando una lluvia de disparos que apenas lograban retrasarlo, y terminó huyendo en la oscuridad del bosque.

Todo ese caos no pasó desapercibido. Desde lo alto, el Indoraptor observaba la escena con atención. Sus ojos brillaban con una inteligencia extraña, como si comprendiera lo que estaba viendo. Se acomodó en la parte más elevada del techo y, de pronto, dejó escapar un rugido ensordecedor. El sonido estremeció a todos: policías, pacientes y las chicas escondidas entre los arbustos.

Enid y Agnes, que estaban a punto de correr hacia Merlina para auxiliarla, levantaron la vista y lo vieron: una sombra gigantesca que se hacia mas visible por la luz de la luna . El rugido del Indoraptor resonó por todo Willow Hill, helando la sangre de quienes lo escucharon.

El silencio posterio fue aún más aterrador. Y entonces, con un movimiento ágil, el monstruo saltó desde el techo hacia el bosque, perdiéndose entre los árboles en cuestión de segundos.

Nadie pudo reaccionar. Solo quedó la pregunta, en boca de todos, desde los guardias hasta los policías que aún tenían las armas temblorosas en las manos:

—¿Qué mierda era eso...?

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Un Verdadero Cazador ( Wednesday )Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang