Capítulo 1: Ciudad podrida

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Las luces de algunas casas parpadeaban como si la ciudad estuviera a punto de morir. Entre charcos de agua sucia y bolsas de basura abiertas, un chico caminaba rápido con un Scorbunny al lado de sus pies.

Alex conocía cada callejón de Ciudad Cereza. No porque le gustara, sino porque había aprendido que la única forma de seguir con vida era moverse en las sombras.

Scorbunny lo seguía con las orejas tensas, atento a cada ruido. El hambre lo tenía inquieto, pero más inquieto estaba Alex: sabía que si no conseguía algo esta noche, dormirían con el estómago vacío otra vez.

En los suburbios más olvidados, la gente no miraba a los ojos. Algunos llevaban Pokémon con cicatrices, otros simplemente bebían hasta caer en el suelo. El aire estaba lleno de gritos y de fábricas viejas que aún funcionaban.

Alex se detuvo frente a una tienda abandonada. Empujó la puerta de madera a medias rota y entró. No buscaba tesoros, solo sobras. A veces encontraba pan duro o latas que nadie quería.
Scorbunny saltó sobre un estante roto y olfateó algo. Alex lo ayudó a sacar una caja oxidada, y dentro encontraron medio paquete de galletas aplastadas. No era mucho, pero al menos no pasarían la noche sin comer.

De pronto, un ruido en la calle lo hizo tensarse. Alex se asomó por la ventana rota: dos hombres con chaquetas largas discutían en voz baja. Uno de ellos llevaba una Pokéball colgando del cinturón.

—Otra pelea ilegal mañana… —murmuró uno—. El jefe quiere que la shiny esté lista para el espectáculo.

—¿Y si se escapa otra vez? —preguntó el otro.

—Entonces más te vale que reces.

Alex frunció el ceño. “¿Shiny?” La palabra le quedó grabada. Scorbunny también se había quedado quieto, como si entendiera que no era seguro seguir escuchando.

El chico apretó los puños y se escondió otra vez en la oscuridad. En Ciudad Cereza, no existía la suerte. Cada rumor, cada palabra, podía ser el inicio de un problema. Y Alex ya tenía suficientes.

Mientras masticaba una galleta vieja junto a su Pokémon, pensó que, en esa ciudad podrida, sobrevivir un día más ya era todo un logro. No sabía que esa misma palabra, shiny, estaba a punto de cambiar su vida para siempre.

Buenasss. Si sigo, vivo, está es un historia que tengo desde ya hace tiempo que al igual que las otras dejé olvidadadas en esta cuenta, ¿seguiré escribiendo?, si más no serán caps largos.

Ciudad Cereza ~Un Fanfic De Pokemon~Des histoires addictives. Découvrez maintenant