PRÓLOGO

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1939. El año en que, en nuestro mundo, comenzó la Segunda Guerra Mundial a manos de los nazis.
Pero en este mundo, las cosas no ocurrieron así.

En 1930, España cayó bajo el mando de un dictador: Correa García. Un hombre que, abusando de su poder, impuso una ley atroz: todos los ciudadanos, sin importar edad, sexo o condición, debían servir en el ejército. Años después, España se había convertido en la nación con la fuerza militar más grande del planeta.

Y Correa, cegado por su ambición, hizo lo impensado: le declaró la guerra al mundo entero.

De la noche a la mañana, el mapa comenzó a teñirse con los colores de España. Primero cayó Portugal, luego Francia, Gales, Irlanda, Inglaterra, Alemania... y así sucesivamente, hasta que casi toda Europa había sido arrasada. El avance español parecía imparable, hasta que toparon con un muro: Rusia.

La resistencia rusa, junto con la ayuda de Estados Unidos y otras naciones, logró frenar el avance. Poco a poco, España empezó a perder terreno. Acorralado, Correa recurrió a una idea que el mundo jamás olvidaría: un crimen de guerra disfrazado de estrategia.

Ordenó realizar modificaciones genéticas en personas moribundas cuyos órganos vitales aún funcionaban. Nacieron así 13 Proyectos, seres experimentales que desafiaban la lógica humana. Sin embargo, el proyecto se detuvo de manera misteriosa, y Correa, desesperado, buscó otra salida: una bomba nuclear.

La bomba nunca se terminó. Y aun estando incompleta decidieron lanzarla... pero antes de poder hacerlo, esta terminó explotando en las bases españolas. El resultado fue devastador: todo lo que quedaba del ejército español, incluido Correa, se desintegró. Terminando de esa sorprendente forma la guerra. 

Pero seis meses después, algo cambió.

Los sobrevivientes a la radiación —aquellos que no murieron, pero tampoco salieron indemnes— empezaron a manifestar habilidades sobrenaturales. Al principio eran cambios menores: sentidos agudos, agilidad superior, fuerza inusual. Hasta que un día, uno de ellos encendió fuego en sus manos desnudas... sin quemarse.

Ese descubrimiento lo alteró todo.
Científicos concluyeron que la radiación había modificado átomos y moléculas de esas personas, otorgándoles lo que pronto se conocería como Poderes. Y lo más inquietante: al reproducirse, sus hijos también nacían con habilidades, a veces iguales, a veces completamente nuevas.

El mundo ya no volvió a ser el mismo.

Para el año 2020, el 89% de la población mundial poseía un Poder. La humanidad había cambiado para siempre.

¿Y España? Renació como nación, al igual que los países que había conquistado... salvo Portugal, que nunca recuperó su independencia. Sin embargo, algo inesperado sucedió: el este de España y el oeste de Francia se negaron a volver a sus patrias originales. Años más tarde, proclamaron su independencia bajo un nuevo nombre: Nortrera.

Y con ello se formaron 9 regiones las cuales son: Cairai, Grimana, Ijaldo, Ziñili, Villa Nortrespañola, Raniñca, Furán, Dumarte y Qol —el cual es la capital—

Con la expansión de los Poderes, llegó también la oscuridad. La criminalidad se disparó como nunca antes. Los gobiernos, incapaces de contenerla, crearon organizaciones especiales: las DOH (Dirigencias Oficiales de Héroes). Cada país fundó las suyas, organizadas en distintos niveles:

DOHCs: Dirigencias Oficiales de Héroes de Ciudades

DOHP: Dirigencia Oficial de Héroes del País

DOHC: Dirigencia Oficial de Héroes Continentales

DOHM: Dirigencia Oficial de Héroes Mundial

Su misión oficial era proteger a los inocentes y mantener el crimen bajo control.

Pero entonces apareció él.

Un hombre sin licencia, sin autorización, sin piedad.
Un justiciero de pelo verde con un poder desconocido que comenzó a masacrar criminales de la noche a la mañana, juzgando con sangre lo que las DOH jamás se atrevían a tocar.

Al principio lo llamaron psicópata.
Después, otros lo nombraron héroe verdadero.

Su nombre era... Brey.

OmninuxWhere stories live. Discover now