Prólogo

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La primera vez que estuve frente a los fans no pude dormir. Aún con mis ojos cerrados sentía las luces vibrar en mi cara, mientras podía escuchar el sonido de las cámaras disparando miles de fotos por segundo.

Tsck, tsck.

Era todo tan surreal, como una pequeña y perfecta burbuja que salía después de un gran baño de espuma. De hecho la traté como si fuera una: Mi momento soñado no podía ser otra cosa más que frágil y efímero, por lo que requería toda mi atención.

Pero no se puede pelear con el destino. Por mucho que la cuidé con mi vida, la pequeña burbuja, tan perfecta pero tan frágil, se fue de mis manos.

Estalló.

Y yo lo hice con ella.

—...Es por eso que hoy anunciamos que nuestra empresa ONER Entertainment ha decidido rescindir el contrato de exclusividad con Thame Thima Kanjanakitkul.

Tsck, tsck.

—...Pedimos disculpas sinceras a todos, especialmente a Sphere por los inconvenientes causados debido a la controversia.

Tsck, tsck.

—...Reiteramos que MARS continuará con sus actividades con normalidad y los miembros restantes tendrán el apoyo de ONER Entertainment para sobrellevar esta situación.

Tsck...

—¿Khun Thame?

Aquel murmullo se escuchaba lejano en mis oídos, pero sabía que todo había sido producto de haberme perdido en mis pensamientos. Sin embargo, ella, la señorita periodista, no tenía porqué saberlo. Nadie podía saber nada.

—¿Si? —pregunté parpadeando en medio de la oleada de flashes que atacaban mi rostro

—Le preguntaba si le gustaría añadir algo a lo que la señora Pemika dijo en conferencia más temprano.

Los ojos de aquella chica eran grandes y expresivos. Y, aunque su mirada no fuera maliciosa, yo no era tan inocente para no pensar que solo buscaba la primicia. La declaración del más reciente ídolo del T-Pop que fue expulsado de su grupo por un pasado turbulento.

No es que fuera novedad que aquello sucediera en la industria, pero cuando eres el vocalista del grupo con el debut perfecto, el que había roto todos los récords del momento, sí que hacía la diferencia. Y yo lo sabía.

Sabía que si mencionaba cualquier cosa, mi rostro estaría en la primera plana de todos los periódicos de Tailandia, gran parte de Asia y un sector importante de occidente.

Estaba al tanto que mis comentarios traerían un debate a la mesa y que quizás, si la gente me escuchara, podría salir bien librado de un cuento en el que estaba pareciendo el villano.

Pero aquello era un no rotundo para mí. Yo no era oportunista, ni sacrificaría a las personas con las que había alcanzado su sueño por enmendar algo de lo que parcialmente era culpable.

En el fondo sabía que no valdría la pena. Al final, lo mejor era conformarme y hacer lo que me habían enseñado desde el primer día que pisé la academia: A quedarme callado.

—No. No tengo nada que decir.

The Idol | ThamePo (En Pausa)Stories to obsess over. Discover now